Table Of ContentFRANZ BRENTANO
Sobre los múltiples significados
del ente
según Aristóteles
Presentación y traducción de Manuel Abella
ENCUENTRO
Titulo original
Von der mannigfachen Bedeutung des Seienden nach Aristoteles
© 2007
Ediciones Encuentro, S.A., Madrid
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PRESENTACIÓN
(/)
Tiene el lector en sus manos una versión española de la diser
tación con la que un jovencísimo Franz Brentano de apenas 25
años se doctoró in absentia por la Universidad de Tubinga, en
1862. La obra fue publicada ese mismo año por la prestigiosa edi
torial Herder1, de Friburgo, sin que desde entonces haya conoci
do nueva edición alemana. Y si en algún momento del siglo XX
volvió a estar disponible comercialmente, fue gracias a una reim
presión fotomecánica de la princeps, realizada por la benemérita
editorial Georg Olms, de Hildesheim, y hoy nuevamente agota
da 2• Por lo demás, esta precaria situación editorial afecta en
mayor o menor medida a la totalidad de la obra brentaniana. En
un mundo editorial como el alemán, tan generoso a la hora de
levantar panteones de papel, Franz Brentano debe de ser el único
filósofo de primera fila del que no hay, ni ha habido nunca, unas
obras completas propiamente dichas3.
Desde el momento de su publicación, la obra conoció cierto
succes d'estime, que instaló a su autor en el selecto grupo de los
Trendelenburg, Brandis, Bonitz, Zeller y demás artífices del renaci
miento de los estudios aristotélicos en la Alemania del XIX. Desde
entonces, la disertación se mantien� en los repertorios bibliográficos
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Sobre los múltiples significados del ente según Aristóteles
sobre metafísica aristotélica, también en los que no tienen pre
tensiones de exhaustividad, convertida en clásico de referencia
obligada para el estudio del problema del ser en Aristóteles4• No
se puede dejar de recordar, por lo demás, que buena parte de
este prestigio académico proviene de la admiración entusiasta
que la obra suscitó en uno de los grandes filósofos del siglo XX,
Martin Heidegger, quien al parecer la leyó por primera vez hacia
1907, siendo todavía estudiante de secundaria en Friburgo,
encontrando en ella ·la revelación de la filosofía.. y un estímulo
en su propio camino de pensamientos.
(JI)
Franz Brentano (Marienberg 1838-Zúrich 1917) fue un pensa
dor de gran originalidad, que conoció como pocos la historia de
la filosofía (especialmente en sus períodos antiguo y moderno) y
realizó aportaciones de interés en prácticamente todas las áreas
del conocimiento filosófico y en psicología empírica. Entre sus
principales campos de investigación destaca la ontología, disci
plina que cultivó con asiduidad durante toda su vida y en la que
se volcó especialmente durante sus últimos años6. La evolución
de las principales ideas ontológicas de Brentano es compleja y no
puede exponerse en los ceñidos límites fijados para esta intro
ducción. Cabe señalar, en cualquier caso, que las investigaciones
ontológicas de Brentano tienen como punto de partida sus tra
bajos en el campo de la psicología descriptiva o fenomenología
(ambas expresiones pueden encontrarse en los textos de
Brentano, así como una tercera de idéntico significado: psico
gnosia)7. En concreto, Brentano veía en la descripción de los actos
de conciencia y sus contenidos, tal como se expone en líneas
generales en su Psicología desde el punto de vista empíricos y con
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Presentación
mayor detalle en manuscritos póstumos de investigación9, la con
dición de posibilidad de una teoría de objetos u ontología gene
ral. Su propósito, desde este planteamiento, era la fundamenta
ción de un cierto tipo de realismo critico, no muy distinto, en sus
pretensiones, del de Locke, pues entendía que el origen y legiti
midad de los principales conceptos ontológicos (substancias, pro
piedades absolutas de substancias -i.e. cualidades- y relacio
nes) debe aclararse investigando la naturaleza de los actos en que
se dan tales conceptos y, sobre todo, su contenido empírico. El
fracaso histórico del proyecto lockeano, es decir, el hecho de que
el empirismo, históricamente, hubiese terminado abandonando el
proyecto del realismo crítico para vincularse más bien a un plan
teamiento fenomenista10 (Berkeley) o escéptico (Hume), no cons
tituía para Brentano una prueba del error del proyecto en su con
junto sino, más bien, el testimonio de que en su realización se
habían deslizado una serie de errores. Desde la perspectiva bren
taniana, el programa realista habría quedado hipotecado, básica
mente, por tres deficiencias:
En primer lugar, no haber sabido distinguir con precisión los
polos subjetivo y objetivo de la conciencia, entremezclándolos
en una noción híbrida, ·idea•, que sirve para pensar tanto los
actos de conciencia como el contenido de dichos actos. En
segundo lugar, no haber logrado garantizar la validez de los
propios análisis fenomenológicos, esto es, la evidencia de los
resultados obtenidos en el examen de la propia conciencia,
librando así la totalidad del programa a la crítica escéptica. Y,
en tercer lugar, haber organizado arbitrariamente el campo de
conciencia según un modelo atómico, quizá por influencia de la
física de la época, viendo en las llamadas ·ideas simples· (de
sensación y reflexión) una suerte de átomos mentales, con lo
que el estudio de la conciencia no sería ya la descripción o aná
lisis de dichos elementos en sus partes (pues no habría tales
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Sobre los múltiples significados del ente según Aristóteles
partes), sino sólo la explicación de la síntesis de lo complejo a
partir de lo simple.
Para solventar estas carencias, Brentano introdujo una serie de
correcciones en la teoría empirista clásica, tomando ideas de dife
rentes autores para darles un sesgo profundamente original y
producir, al tiempo, un programa que resulta bastante coherente.
Así, para compensar la primera de las dificultades expuestas,
desarrolló su concepto de intencionalidad, que es posiblemente
el aspecto más conocido de su pensamiento y viene, justamente,
a establecer una distinción nítida entre fenómenos físicos y psí
quicos y a caracterizar la relación entre unos y otrosn. Brentano
llegó a disponer incluso de una teoría ontológica de la intencio
nalidad (o, mejor dicho, de varias sucesivamente12), inspirada en
Aristóteles y en sus comentaristas medievales13.
Para subsanar la segunda deficiencia, Brentano echó mano de
Descartes y su teoría de la evidencia del cogito, reinterpretada
ahora como evidencia de una dirección secundaria de la inten
cionalidad, referida esta vez al propio acto, e inseparable en tér
minos reales de la primera (relativa al fenómeno físico o a cual
quier otro contenido dado objetivamente). La evidencia en que
se funda la validez de los propios análisis psicológicos queda
garantizada, en primer lugar, por la propia unidad real del acto
en que se integran la conciencia que observa y la conciencia
observada y también, en segundo lugar, porque dicha unidad real
es uno de los contenidos conocidos por la conciencia que obser
va --dicho de otro modo, porque el objeto de la dirección secun
daria no es sólo la dirección primaria, sino la suma de las dos
direcciones, primaria y secundaria 14.
Finalmente, para resolver el tercer problema, Brentano se ins
piró en Stuart Mill (con su conocida distinción .entre la compleji
dad lógica de los conceptos y la complejidad psicológica de los
actos en cuanto tales15) y, sobre todo, en una peculiar lectura del
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Presentación
tratado aristotélico Acerca del alma, donde se habla de la pre
sencia simultánea de sensibles propios (cualidades) y comunes
(movimiento y reposo - por consiguiente, espacio y tiempo) en
el contenido de sensación16, quedando así establecida la necesa
ria complejidad de los fenómenos en el nivel mismo de la sensa
ción y, por consiguiente, la posibilidad de un análisis capaz de
distinguir una pluralidad de elementos en un todo articulado
(frente a los átomos de sensación del empirismo clásico). Desde
el modelo instituido por la psicología brentaniana, por tanto, la
psicología no empieza con la descripción del proceso causal que
lleva a la configuración de totalidades psíquicas complejas (aso
ciación), sino con la mera descripción de totalidades de natura
leza puramente estructural, anterior a toda causación psíquica17.
Lo mismo vale, por supuesto, para el ámbito de los fenómenos
psíquicos (esto es, de esas otras ideas simples que Locke, para
contraponerlas a las de sensación, denomina ·de reflexión•).
También aquí nos hallamos ante estructuras complejas suscepti
bles de un análisis previo a toda explicación genética.
Con esto, cabe ver en qué sentido la psicología descriptiva
puede ponerse nuevamente al servicio de una ontología realista.
La actitud crítica nos impide aceptar, desde luego, que los conte
nidos de nuestros fenómenos tengan su trasunto fiel en la reali
dad empírica externa (en la interna sí, pues la dirección secun
daria de la intencionalidad es evidente, como vimos). Pero
aunque tengamos que dudar o, incluso, negar que en la realidad
misma se den propiedades como el color o el calor (y, por con
siguiente, tengamos que suspender críticamente el juicio respec
to a las determinaciones de lo real en sí), es innegable, en todo
caso, que nuestros fenómenos no son sólo su contenido, sino
que poseen también una forma que no es, en última instancia,
sino la propia estructura del fenómeno, expresada en los modos
de conexión de las partes que lo componen. Analizar esos modos
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Sobre los múltiples significados del ente según Aristóteles
de conexión y, por consiguiente, los diferentes tipos y niveles en
que se expresa la relación parte-todo es, así, el camino adecua
do para producir una teoría de las categorías. Una teoría de las
categorías que tiene, con ello, un doble fundamento: (a) feno
menológico (el punto de partida es el fenómeno) y (b) mereoló
gico (porque lo que interesa es precisamente el modo de cone
xión de las partes del fenómeno)ta.
El modo en que este planteamiento se esgrime frente a las limi
taciones de Locke, se apreciará mejor mediante un ejemplo: los
críticos fenomenistas de Locke insistieron en que, cuando se ana
liza el contenido de nuestras ideas, no se descubre en ellas nada
que pueda valer como garantía fenoménica de la idea de subs
tancia. La respuesta de Brentano, desde el planteamiento que aca
bamos de bosquejar, sería que, si Locke hubiese sido consciente
de la necesaria complejidad estructural de todos los fenómenos
físicos en el nivel que él considera •simple· (por ser genéticamen
te originario) de la sensación, habría podido preguntarse si hay
algo necesariamente presente en todo fenómeno estructurado y,
caso de descubrirlo, caracterizarlo como pendant, en el fenóme
no, de lo que en la realidad misma sería la substancia. Para ello,
por ejemplo, hubiera valido con advertir que los datos de sensa
ción cualitativa y espacial constituyen partes inseparables de un
mismo fenómeno, o también (por situarnos en el plano de lo
mental) que todo acto de conciencia se construye, como acciden
te, sobre un substrato cuya presencia es, si no observable, sí al
menos deducible a partir de la peculiar estructura del fenómeno
11conciencia·19. El descubrimiento en el fenómeno de un elemento
que actúa como substrato respecto de las restantes partes del
fenómeno es, así, el fundamento fenomenológico de la idea de
substancia y, con ello, del programa mismo del realismo crítico.
El descubrimiento de la complejidad de los fenómenos es, así,
la mejor arma contra el fenomenismo y el escepticismo, pero
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Presentación
también, según Brentano, contra idealismos del tipo kantiano20 -
pues traslada al correlato objetivo de la conciencia perceptiva una
serie de determinaciones que en Kant (y, con él, en toda otra filo
sofía que conciba el conocimiento básicamente como síntesis) se
explicaría en términos de constitución subjetiva. Eliminada la
concepción sintética del conocimiento gracias a un planteamien
to que presenta fenómenos complejos en el nivel de la pura
receptividad, desaparece también la idea de una subjetividad
constituyente.
Como puede verse, carece enteramente de sentido presentar a
Brentano como una especie de filósofo escolástico perdido en el
siglo XIX. Si la filosofía de Brentano resulta, en alguna medida,
un cuerpo extraño a su propia época, no lo es, desde luego, por
que pretenda asumir un programa filosófico anterior al giro epis
temológico moderno, sino por conseroar el programa moderno en
su versión prekantiana21• Para Brentano, el proceso que conduce
del realismo de Locke al fenomenismo de Berkeley, y de éste al
escepticismo de Hume, es la consecuencia de errores en la rea
lización del programa lockeano, no de un defecto en el proyec
to mismo. Por eso, Kant se equivoca al asumir como fatalidad
(del devenir filosófico moderno) lo que en sí mismo no es sino
una deriva contingente. Aristóteles y Tomás (pero también
Descartes o Leibniz) son interesantes porque corrigen el progra
ma de Locke en sus principales carencias. Como consecuencia de
este planteamiento, el programa filosófico de Brentano entra en
conflicto con toda la filosofía alemana posterior a la publicación
de la Critica de la razón pura. Si Brentano tiene razón, nada de
lo sucedido en Alemania con posterioridad a 1781 es un verda
dero avance filosófico. Volver a Aristóteles, desde este plantea
miento, no es volver a una fase de la ,filosofía anterior al giro
moderno (al modo en que, desde Nietzsche o Heidegger, se rei
vindica una vuelta al pensamiento griego), sino volver al proyecto
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Sobre los múltiples significados del ente según Aristóteles
filosófico inicial de la modernidad, revitalizándolo. Por lo demás,
al introducir savia nueva en el programa lockeano, Brentano no
sólo pretende frenar el curso de la filosofía que parte de Kant.
También pretende (y aquí resulta inevitable reconocer sus logros)
ofrecer un modelo de filosofía que, en marcado contraste con la
poquedad filosófica del positivismo decimonónico, no sólo no se
declara •antimetafísica•, a la manera de Comte y Mill22, sino que
entra de lleno en la discusión de todos los problemas de la onto
logía clásica. Eso es, en suma, Aristóteles para Brentano: empi
rismo con metafísica.
(/JI)
Brentano estudió a Aristóteles con asiduidad durante toda su
vida, pero esta frecuentación alcanzó especial intensidad durante
tres períodos: una primera etapa, formativa, se puede datar entre
1859 y 1867 y se salda con la publicación de las dos grandes
monografías iniciales: Sobre los múltiples significados del ente
según Aristóteles (1862) y La psicología de Aristóteles (1867)23. Una
segunda etapa, hacia mediados de los años 80, tuvo como oca
sión un suceso puramente externo: las dos obras anteriores pre
sentaban, para muchos, una visión excesivamente «escolástica..
del pensamiento de Aristóteles. Y esto, en la época de la
Kulturkampf, resultaba algo más que una mera cuestión herme
neútica. Así, la interpretación de la teoría aristotélica sobre el ori
gen del espíritu humano contenida en La psicología de Aristóteles
suscitó una dura crítica del gran historiador de la filosofía griega
Zeller, que acusó a Brentano de desarrollar una interpretación
incompatible con el rigor filológico. La controversia se plasmó en
una serie de textos polémicos, en los que la discusión estricta
sobre un problema concreto resulta, quizá, menos interesante
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