Table Of ContentPSICOLOGÍA PERENNE
Versión año 2003
por
Ramon Marquès
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CAP ITULO I
EL NUEVO P ARADI GMA CIENTIF ICO
UN P ARADIGMA.- Un paradi gma es un m odelo de pensami ent o, una f or ma de
pensar, basada en unos supuestos con bases conscient es e i nconscient es. Por ejempl o, un
pueblo pri mit ivo de Áfr ica o del Amazonas no pi ensa igual que nosotr os, ti ene unos
supuest os, conscient es unas veces e inconsci ent es ot ras, m uy di fer entes a los nuestr os. De
la m ism a f or ma, en l a E dad Anti gua no se pensaba de igual maner a que en la E dad Medi a,
y ni unos ni ot ros pensaban con los mismos supuest os que nosotr os actualment e.
Un paradigma, en l a analogía infor mática, es como una base oper aci onal de una
computación de dat os. L o que nos aparece en la pantalla es el r esult ado de un programa
pr eestableci do y de unos dat os alm acenados. Un par adigm a depende, en ef ect o, de unas
informaciones y de unos supuest os pr evi os, de t al forma que par a cualquier afir mación A
podemos deci r que: A = A ( X) . L o que si gni fi ca que cuando af irm amos A, ell o equivale a
lo que es explí cit o en est a afi rmaci ón A y t ambién a lo que le es im plí cit o, es deci r, a l os
supuest os X, que han si do la base que ha hecho posible tal afir mación.
EL ACTUAL PARADIGMA CIE NTI FI CO.- Me r efi er o, nat ur alm ent e, a la forma
de pensar del m undo cientí fi co, que es bien este reoti pada y fácil de definir en vir tu d de sus
cr it eri os de lógica, compr obaci ón y medida. La for ma como se pi ensa en el mundo
ci entíf ico no se cir cunscr ibe sólo a este ám bit o, si no que, de alguna m anera, afecta a toda
nuestra cultu ra. Nos af ect a a t odos, a qué creemos y a cóm o pensam os. Aceptamos muchas
cosas porque los científ icos afi rma n que es lo corr ecto. El para dig ma científ ico es lo que
da unos ci mi ent os y un cierto ti nte y perf il a la forma de pensar del hombre medio de
nuestra cult ura. E s que el pensami ento cient ífi co sobrepasa el ambiente de l os labor atorios
y centr os de investi gación y ll ega con facil idad al hom bre de l a cal le.
Esta forma de pensar , este paradigma, no ha exi sti do si empre. Comenzó con el
Renacim iento cuando el hom br e deci di ó r omper los m ol des de l a E dad Medi a. En la form a
de hacer de los pensadores de l a E dad Medi a era notorio el esfuerzo de especulación junto
con un respeto a l a aut ori dad que le er a i mpuesto, pero no se veía una preocupación por la
comprobaci ón y la medida. El método cientí fi co rom pi ó con aquel los m oldes: Ni l a
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autoridad de los pensadores ni el esfuerzo de l a especulación signif icaban nada si l a
comprobació n y la medida no venían a corroborar los.
El actual paradigma científ ico t iene unos 300 años de hi stori a. Sus prim eros
repr esentant es más r econocidos son f ísi cos como Gali leo y Newton, junto con Descar tes
como fi lósof o de l a lógica, del razonam iento y del m étodo de pensar. Recor demos a
Gali leo que subió a la tor re de Pi sa para dejar caer objet os de di st int o peso y medi r su
velocidad de caída, comp robando que llegaban al suel o al m ismo tiempo. Recor dem os que
también fue Gal ileo qui en intentó medir la velocidad de la l uz, o quien ut il izó un prime r
telescopio r udi mentario.
Un antecedente lej ano e im portante al paradi gma ci entíf ico f ue, si n duda, en ti empo
de l a anti gua Grecia, el gran f ilósofo Ari st óteles. De alguna f orm a la ciencia act ual es
cont inuadora del cam ino que aquel fi lósofo heleno comenzó, sobr e t odo cuando ar rem et e
cont ra los sofi stas. Er an éstos unos fi lósof os que creí an que con igual fuer za era defendi bl e
una postur a que ot ra, en el sentido de que el fi lósofo es una persona que dis curre, que ti ene
capacidad de defender cual quier ti po de razonam iento, y por ell o i gual podían afir mar que
una sit uación era justa o que era injusta. S e t rat a, en suma, de un tipo de libert ad fil osófi ca,
de l ibertad de pensamiento, que se convier te, por su mal uso, en un libert inaje intelectual,
como un pr oduct o pat ológico de aquel la loabl e democr aci a gri ega. Y así, tenemos a un
Ar istót eles que ar remet e con furia cont ra la escuela sofista y que esboza toda una f orm a de
hacer f ilosofía. S u postur a racional se im pone y com o t al cabe ver lo como un pr ecursor del
actual par adigm a cientí fico. Por cierto, est a post ur a de l ibert inaje intel ectual l a veo también
en l a actual idad en pol íti cos, escri tor es, comentari stas.. . Y creo que bien irí a otr o
Ar istót eles que enseñar a que todos t enemos l a f acult ad adecuada para pensar, pero que
para acercar nos a la verdad es preci so un uso adecuado, con el mét odo y la acti tud
perti nentes. Que enseñara un anális is del pensamiento que vin iera a poner ord en al
li berti naj e int elect ual inductor de confusión; podrí a apli car aquell a f órm ul a A = A (X) , que
revi sa los supuest os en los que se basa una afi rmaci ón. Y que enseñara que l a pureza de
intenci ón tambi én es indispensable para acer car se a la ver dad, par a que la i ntuici ón
si nt oni ce correctamente.
A este par adigm a newtoniano- car tesiano, basado en la compr obaci ón y la medida y
en l a l ógi ca y el raciocinio, l e podemos ver como un vaso medio ll eno, per o,
desgraciadam ent e, tambi én como medio vacío. Me expli car é.
El aspecto posi tivo de est e act ual paradigma ci ent íf ico está a la vi sta y me faltarán
palabras par a l oar lo, para expli car las excelencias de est e mét odo empí rico que ha hecho
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posi ble todo el pr ogreso té cnico del que disfrutam os. Un progreso técni co, higi éni co y
sani tar io, una capacidad de inf orm ación, de cul tur a y de conoci mient os, que son necesar ios
y que consti tuyen una cara bien posi tiva del quehacer cientí fico.
Pero exist e tam bién la car a negati va. Dicho quehacer ci ent íf ico se ha cent rado en el
lado obser vable de l a r eal idad, a lo que se puede medir y compr obar, y ha ol vidado lo
demás. Y no sól o l o ha olvidado, sino que a fuerza de olvi darlo, l o olvidado ha dado la
im pr esi ón de que no exi stí a. Ha dado la im pr esi ón de que l a realidad no tení a m ás
di mensi ones que las que se ven y es posibl e medir. Real mente gr ave.
Si a un ci entíf ico de f inales de siglo pasado le hubiéram os pr eguntado si cr eí a en
Di os, bien nos hubiera podido r esponder : Yo soy un científ ico. No puedo cr eer en Dios.
Pero, afor tunadament e, est a pregunta ya la r esponden de una for ma di sti nta l os
gr andes geni os de la fí sica cuánti ca-relat ivist a. Cr een en Dios porque la fí sica l es ll eva a la
metafísica, a l a grandi osi dad de l a concepci ón del Universo y a comprender l o que no se ve
como sopor te de lo que se ve.
EL NUEVO P ARADI GMA CIENTIF ICO.- Cuando hablo del nuevo paradigm a
ci entíf ico no m e r ef ier o, por supuesto, al paradigma newtoni ano-cart esi ano que acabo de
referir . Me ref ier o al par adigm a que apunt a con fuer za, que emerge i mparable, abri éndose
a todas las dim ensiones de l a r eal idad. Vi ene a ser una cont inuaci ón del par adi gma
ci entíf ico que com enzó con el Renaci miento, aún actualm ent e vigent e, pero con unas
corr ecciones bi en definidas: Dar una apert ur a allí donde ést a se había cer rado. Se había
cerr ado en l o que se percib e con lo s senti dos y se puede m edir. El nuevo par adi gma
ci entíf ico quiere ser extensivo a todas las dim ensiones de l o que es real y, por supuesto,
más all á de lo que son capaces de captar l os senti dos o los aparat os de medi da.
Este nuevo paradigma ci ent íf ico ti ene unos punt os de apoyo bási cos, que yo dirí a
que son la nueva F ísica, l a Par apsicología y las psi col ogí as Tr anspersonal y Perenne.
Punt os de apoyo que a l a vez son puntos de r eferenci a para que nosot ros podamos observar
la emer genci a de est e f ascinant e nuevo par adigm a:
a) La nueva F ísica.- E l gran m ilagro de este m agno acontecim iento que nos
ocupa, que podr íam os equipar ar al nacim iento de una nueva y ful gur ante est rella, se debe
pr incipalm ente a l os descubr imi ent os de la F ísi ca cuánt ico-r elativista.
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Los grandes aconteci mientos de la Fí sica que ti enen lugar entre 1900 y 1927,
im pl ican l a creaci ón de la f ísi ca cuánt ica y la fí si ca rel at ivi sta, y con el los una de las m ás
gr andes revoluciones en la Hist ori a del Pensami ent o, quizá l a m ayor. Tan grande que la
mayoría de científ icos aún no han si do capaces de asimi lar el giro y la am pl iación
concept ual que a ell o corr esponden, y perm anecen anclados a las tr adici onales posi ci ones
anteriores. Es que nuestro pensami ento es reaci o a sali r del marco espacio t emporal en el
que, podrí am os decir , vive m uy cóm odamente. El fil ósofo al em án Im manuel Kunt
entendi ó m uy bi en que el espaci o y el t iem po son l as formas subjet ivas de ver l a r ealidad
pr opias de nuestro m olde m ental . Y clar o, hay que compr ender que es dif íci l sal ir de este
molde que es consust ancial con nosot ros. No obstante, se puede.
Intentar r esumi r l os descubr imi ent os que t uvier on lugar en el campo de la Fí sica
durante el prim er cuarto de este siglo desbordaría este di scurso exposi tivo. Pero podemo s
inci dir, de for ma si gni ficat iva, sobre ell os si nos ref eri mos a lo que yo ll amo el
descubr imi ento del "vacío". En el antiguo paradigm a, aún vigent e par a l a m ayorí a, el
espacio se concibe f orm ado por mat er ia y por un vací o que es la nada. S i nosotr os
observamos l o que tenem os a nuestr o alre dedor, lo podem os di vidir en objet os (m ateri a) y
vací o ( la nada). P ues bien, est e pensam iento tan sim ple y tan obvi o que es l a f orm a de ver
las cosas usual y cotidiana, la form a norm al de or ientarse, est e pensam iento, como digo tan
el em ent al, r esulta que no es ci ert o, resul ta que no se cor responde con la reali dad. Nuestr os
sent idos no nos dan una sensaci ón aj ust ada a la auténti ca reali dad, o, por l o m enos, pasan
por alt o aspect os muy f undam ent ales que ya conoce muy bien l a Nueva Física. Me iré
expl icando, pero se trata de ll egar a que este "vací o", que nos parece la nada, está muy
ll eno y que es, nada menos l a base de t odo l o m ateri al.
El descubr im iento del campo electr om agnéti co durante el si gl o pasado ya nos puso
en l a pist a de algo muy nuevo. Oersted descubr ió que una corri ent e eléctr ica varí a el
campo m agnét ico, Faraday consiguió inducir una corr iente el éctri ca a través de un cam po
magnéti co, y Maxwell descr ibió las ondas electr omagnéti cas. Quedaba claro que la
corr iente el éct rica y el cam po magnético eran dos aspectos de una mi sma real idad, y
quedaba cl ar o que el concept o de cam po era un aspect o nuevo que habí a que consid era r y
añadir a nuestr o habitual enfoque mater ia- vacío. Ya no podíamos li mi tar la r eal idad a
objetos fl ota ndo en el vacío, habí a que hacer entr ar en nuestro esquema ment al el concepto
de campo.
Hacer entr ar en nuestro esquema ment al el concepto de campo, esto lo hi zo, y de
una for ma sorpr endente, Al bert Ei nstei n. Este fam oso f ísi co, a pr incipios de este sigl o,
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asom bró a la comunidad cient ífi ca y al mundo al form ular l a teoría de l a Rel ati vidad. E sta
teor ía viene a decir , nada m enos, que t odo el espaci o es un cam po, el campo espaci al , y
que la mate r ia es una especi e de condensación de est e campo.
Como vemos el enfoque m ateri a-vací o de nuest ros sent idos y del ant iguo
paradigma ci ent ífi co newtoni ano-cart esi ano ya no es sustentable. L o que parecía un vací o
en el auténti co senti do de l a palabr a, de no contener nada, result a que es un campo espaci al
que sostiene todo lo mater ial. Aunque Ei nstei n se esf uer za en rechazar el ant iguo concepto
de éter , en realidad susti tuye a est e éter o quint a esenci a por el campo espaci al. Y,
si guiendo esta línea, no m enos sor pr endent e es lo que dice Davi d Bohm : Hay más ener gí a
en un cent íme tr o cúbico de vací o que en todo el rest o de m at eri a del Universo. ¿Di fí cil de
cr eer? Tan difí cil , y pienso que t an ci ert o, como cuando Ei nstei n dij o, a pri mer os de si glo,
que había más ener gí a en un kil o de car bón que en toda la cabal ler ía pr usi ana.
El estudio de l a l uz ha si do una elocuente f orm a de com prender el "vací o". Entre
1660 y 1900, aproxim adamente, t ienen lugar una ser ie de famosas di scusi ones sobre la
natural eza de l a l uz. E l f ísico holandés Chri sti an Huygens sost iene que la luz es de
natural eza ondulat or ia. Por la misma época, Isaac Newton asegur a, según los cál cul os, que
es de naturaleza cor puscula r. Y, en 1805, Thomas Young a tr avés del experim ento de la
dobl e r endij a convenció a toda la comunidad cientí fi ca de la natur al eza ondulat oria del
fenómeno l um inoso. Mostr ó, con est e sencil lo exper im ent o, que l os rayos lumi nosos que
pasan a tr avés de una dobl e rendij a se refl ejan en una pantalla con un pat rón de
interferenci a i nequí vocament e propio de las ondas.
Pero la hi st ori a de la investigaci ón sobre l a naturaleza de la luz aún no había
term inado. En 1900, Max Pl anck dem uestr a que la ener gía se desprende en form a de
paquetes, según la f órm ula: e = h x f para un paquet e de energí a, y e = n x h x f , para un
número ente r o ( n) de paquetes de energí a. En donde e si gni fi ca energía, h es la famosa
constante y f signif ica fr ecuencia de onda. Observem os que en esta f órm ula l a ener gí a se
desprende en "paquet es" enteros, n es siem pr e un núm ero entero, nunca f racci onado,
dando a entender que se desprende a salt os, lo que es propio del f enómeno corpuscular. Y
observemos que la energía es pr oporcional a la frecuencia de vi braci ón ondul atoria. O sea
que est a f ór mul a nos señal a la nat ur aleza corpuscular y ondulat ori a de la energía. Un poco
después, Ei nstei n, a través del efect o f otoel éct rico, demostr ó que la luz act uaba de for ma
corpuscular y que la fórmula de Max Pl anck se cumpl ía tambi én aquí, a los "paquetes" de
ener gía los denomi nó cuant os, y a los cuantos de l uz, f otones.
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En el prim er cuart o de est e siglo podem os dar por termi nada la fam osa discusión
onda-partí cula de la natur al eza de l a l uz. L os grandes creadores de la física cuánti ca, Loui s
de Br oglie y Er wi n Schr ödi nger, di eron fel iz cl ari dad a la si tuaci ón, estableci endo, a través
de l o que denom inaron ecuaci ón de onda, que siempr e onda y part ícula son dos aspectos
de una misma reali dad. Y ést e es, pr eci sam ente, una de las sorpresas de la f ísi ca cuánt ica,
dos aspect os que con la fí si ca clási ca eran irr econcili abl es, l a onda y la part ícula, ahor a
resulta que son complem ent ar ios. Y, com o es nat ural, el aspecto ondulat ori o de la mater ia
nos lleva necesari am ent e al concepto de campo. Hace necesari o cont ar con el cam po que
vi br a y con un "vací o" muy diferente a com o habían i maginado nuest ro senti do común y la
fí si ca newtoniano- cartesiana.
Resulta que la par tíc ul a subatómica en esenci a es una onda que se puede manif est ar
como partí cula. La r eal idad es un fenóm eno vibr atori o m ult idimensi onal con capacidad
para manif estar se como par tí cul a. O sea que la mate ri a sóli da ti ene sus raíces y su esenci a
en l a dimensión vi bra toria. Una di mensi ón vi brator ia que, para ser cert eros tam bién hay
que decirl o, no se ajusta a los cánones cl ásicos de lo que sabemos sobr e l as vi braci ones. La
función de onda se colapsa y en este momento pasa a act uar como part ícula, pero enti endo
que est a f unción de onda es una real idad vibrat ori a con unas características mi steri osas que
la F ísi ca todavía no está pr eparada par a com prender plenam ente.
Yo enti endo que la m ateria se sust enta de un campo vibr aci onal. Y aún este campo
vi br aci onal implica la exi st encia de un campo esenci al, que algunos han ll am ado campo
pr incipal o pri mor di al, que es el responsabl e de car act erí st icas com o l as que he cit ado que
sobr epasan l os conocimi ent os de la F ísi ca, y que t am bién es impresci ndi ble para expl icar
cual idades esenciales de l a Psi col ogía com o la conci encia y los valores, por ej emplo. P ero
ti em po quedará par a continuar habl ando de estas cual idades esenciales de l a Psi col ogía.
b) La P arapsi cología.- L a P arapsicología, desde siempr e, ha recl amado una
nueva F ísi ca y un nuevo paradigma ci ent ífi co. L a P ar apsicología consta de una seri e de
fenómenos como: Tr ansmi sión de pensamiento, tel epatí a, clari videncia, adivinaci ón,
telequi nesia, psicofonías y psicoimá genes, cur aciones paranorm al es. .. fenóm enos todos
el los que no se pueden int er pretar dent ro del m arco tri dim ensional clásico del par adigm a
ci entíf ico newt oni ano-cart esiano. El lo ha motivado que la Parapsicol ogí a car eci era del
soporte ci entífi co adecuado, y no sólo ha adolecido de una f alt a de base explicati va, sino
que ha sido ignorada, cuando no despreciada abi ert am ent e, por el m undo cient ífi co.
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Cuando no hubo per secución r eli giosa, hubo m arginaci ón y r echazo por parte del
pensami ent o cientí fi co. Pero ahora, afortunadam ent e, las cosas han cambiado. Con est a
nueva F ísi ca, con este "vací o" lleno, si l a Par apsicología no existi era habr ía que i nventarl a.
La P arapsi cología se convi er te ahora en un punt o de ref erencia par a el nuevo
paradigma ci ent ífi co. Un punto de refer encia para obser var l os fenóm enos que ocurr en
cl ar amente en otras dim ensiones que las que han mant eni do la exclusi va ofi ci al en el
modelo de pensamient o que estam os comenzando a super ar. En este nuevo paradi gma
comprendo que será necesar io recur ri r al punto de vi sta de l a P arapsicología, que goza de
una sit uación r eal mente peculiar y privilegi ada para obser var el m undo de lo invisible.
c) La P sicologí a T ranspersonal y l a P si col ogí a Per enne.- Tambi én la
Psicología goza de una sit uación pri vil egi ada para asom arse al mundo im per cepti ble del
mundo "vacío". Es que, en reali dad, la psi que pert enece a este mundo im per cepti ble m ás
que al trid i mensional. Per o est o, que es algo así como el ser o no ser, no t odas l as
psicologías lo han sabi do compr ender . Veam os.
El P sicoanál isi s, que se ha centrado en los impulsos, ha est ado lejos de
comprender lo. T ampoco l a P si col ogí a Conducti sta, cuya orient aci ón es la conduct a del
indi viduo ante las circunstanci as am bientales como si de un mer o ani mal mamí fer o se
tr at ara. L a Psi col ogía Hum anist a est á m uy pr óxi ma a est a concepción, ve en el hombre
unos valor es y un senti do que van más allá de l os im pul sos y de las conductas r eacti vas. L a
Psicología T ranspersonal l o ha com pr endido plenament e y no se cont enta con l a sola
autorreali zación del ego, aspir a a i r m ás al lá, porque sabe que la psique está anclada en las
di mensi ones más suti les.
La P sicologí a T ranspersonal rom pe con el pensam iento ci ent íf ico or todoxo que ha
estado imponiéndose en los últi mos 300 años. Acepta plename nte la intuic ión o
pensami ent o dir ect o, y est o es algo que no sucedía anteriorm ent e en el mundo ci ent íf ico,
en el que sólo la razón, l a lógica y la información tenían cabi da. L a P sicol ogí a
Tr anspersonal, que va m ás al lá del ego y l a per sona, acept a a l a consci encia como una
vent ana abierta al "vacío", llámese así o ll ámese inconsci ente col ectivo o de cual quier ot ra
manera, y de esta forma acepta claramente este pensamiento directo o intui ci ón, y en
consecuencia, t ambién a la i lum inaci ón.
Y en esta mi sma lí nea está l a P sicol ogí a P er enne, la que i nt egr a l os conocim ientos
de l a F ilosofía Perenne con los de l a P sicol ogí a. En esta mi sma lí nea de r econocer l a
vali dez de l a i ntuición, hace f alt a una Psicología que recoj a estas int uiciones perennes, de
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donde vengan, sea de los conoci mient os de la mí sti ca universal, sea de los conocim ientos
esot éri cos, sea de l as esencias de l as rel igiones, sea de los grandes conoci mientos int uidos
universales. .. sea de l as más m odest as int ui ciones de cada uno, cuya conscienci a t am bién
es una ventana abi ert a al "vací o". De una forma abierta, nadie tiene ni nguna exclusi va, sólo
con vol unt ad y lim pi eza de i ntenci ones podem os pretender acercarnos a l a ver dad. A una
Verdad que l uego r esult a que da sent ido no sólo a la vi da si no a l a propia P sicologí a.
En conj unt o, si tuvi éramos que def inir el nuevo paradigma ci entí fico, di ríamos que
es un paradig ma que da cabida a una for ma de pensar más am pl ia, que se abr e a l as
di mensi ones que van más al lá de la m ateria. A t ravés de la nueva F ísica, a t ravés de una
Parapsi col ogía interdi sci pl inar, a través de psicol ogí as como la Tr ansper sonal y la
Perenne... a tr avés de una visi ón que enti ende que l o t ridim ensional es sólo una par te de la
real idad.
De alguna forma podemos deci r que estam os de suert e al poder pr esent ar la
em er gencia del nuevo paradigma y ya de no estar constreñidos en nuestra form a de pensar ,
como lo estuvieron en l a E dad Medi a con el pensami ento dictado por l a autori dad o como
se ha estado hasta ahor a por el pensami ent o cientí fi co ort odoxo.
LA COMP ROBACION CI ENTIF ICA.- E l eje pr incipal del paradigma
newt oni ano-cart esi ano ha sido su m ét odo em pí rico o de comprobación científ ica, a base de
medi r y comprobar los hechos. De t al forma que un hecho se dice que est á cientí ficam ent e
comprobado cuando se puede r epr oduci r en el laboratorio con las consiguientes m edid as y
comprobaci ones. Esto está muy bien y debe conti nuar así para todo lo que sea
tr idimensi onal, medi ble y reproducible en el labor at ori o. Pero se deben dar las
corr espondientes oportunidades a l o que no sea ni tr idi mensi onal, ni medible, ni
repr oducible. Debe haber una apert ur a t ambién en l a met odología de comprobación
ci entíf ica. Yo he pensado en las siguientes posibi li dades de metodol ogí a cientí fica:
a) Los fenómenos r epr oduci bles.- E s el caso del método empíri co, l a
comprobaci ón ci ent íf ica cl ásica. P or ej emplo, si decimos que tal enf erm edad est á
pr oduci da por el bacilo tuberculoso, ha de ser posible aislar este germ en en un laborato rio .
O si postulamos una det erm inada reacción quí mica, ha de ser consegui da por t odos l os
investi gador es que r epr oduzcan las circunstanci as convenient es. O una t eor ía, si l os hechos
la corr oboran de f orm a medible y com probable. S on infinitos los ej em plos que podrí am os
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ci tar de este mé todo em pír ico, ha si do la base del progreso técnico y cientí fico, y debe
cont inuar, con un futur o abi ert o a i lim itados nuevos pr ogr esos.
b) Los fenómenos no r eproduci bl es.- Aquí ya nos sal im os del esquema
anterior, si mpl ement e porque los hechos no son reproducibl es. E s l o que suel e suceder con
los fenómenos parapsicológicos. Pongamos, por ejem pl o, las apar ici ones de espír itus. No
podemos repro ducirl os nosotro s a volu nta d, es comprensib le que sea de esta fo rma , pero
también es comprensi ble la necesidad de que est e hecho no se coloque por ell o
automát icamente fuer a de l a com probación cientí fica. La conveni ent e revisi ón e
investi gación de l os casos espontáneos, de l os hechos, ha de poder situarnos en una rel ati va
seguridad - ningún m étodo es absol ut o en sus concl usiones- que nos perm ita deci r que está
comprobado por el estudio y la investigaci ón de los hechos pert inent es.
Así veo dos mét odos distintos para l os fenóm enos no reproducibl es:
1) L a constatación e investi gación de l os hechos espont áneos.- Revisando l os casos
que se hayan descri t o y los que se vayan produciendo. E s f ácil llegar a un grado r azonable
de seguridad, sin que sea im presci ndibl e que el hecho t enga que ser reproducibl e com o en
el m étodo em pír ico.
2) L a hipótesis que concuerda con los hechos.- En el caso de la Teor ía de la
Relatividad, por ejempl o, se han hecho diver sas medi ciones que la han comprobado. Una
de ellas t uvo que esper ar el eclipse de sol del 29 de m arzo de 1919, y se pr eparar on lejanas
y compl icadas expedi ciones para poder comprobar que los rayos de l uz correspondientes a
un grupo de estr ell as se curv aban al pasar ju nto al sol. Pe ro aquí lo s hechos eran
pr evisi bles.
En el caso que nos ocupa de los fenómenos parapsicol ógi cos por ejemplo, como el
de l a existenci a de los espí rit us, l os hechos no son reproducibles ni previsibl es. P ero es
posi ble ir a "l a caza y capt ura" de los hechos, o a su revisión, o a la investi gación de l os
hechos act uales. T odo esto l o saben muy bi en los que investi gan los ovnis. Y al fi nal
podemos ll egar a una segur idad razonabl e - que no t iene por qué ser dogm áti ca- si l os
hechos concuerdan con l a hipótesis. Com o se tiene una seguri dad razonable de que hemo s
complet ado bien un crucigra ma si la s horizontal es concuerdan con l as verti cales. Yo le
ll am o el m ét odo del crucigrama, que es muy útil e inter esant e para r esolver las incógni tas
que nos han de acercar a l a ver dad. Los hechos a veces dem uestr an una hipótesis, aunque
no sean ni r epr oduci bles ni previsibles. Pe r o en su mom ent o se dan, y se puede trabajar con