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Provincia y nación
Los territorios del liberalismo
COLECCIÓN ACTAS
HISTORIA
Este curso tuvo lugar en el salón de actos
de la Biblioteca de Humanidades María Moliner,
de la Universidad de Zaragoza,
durante los días 27 y 28 de octubre de 2005,
organizado por la Institución «Fernando
el Católico», de la Diputación de Zaragoza.
Provincia y nación
Los territorios del liberalismo
CARLOS FORCADELL ÁLVAREZ
MARÍA CRUZ ROMEO MATEO
(Editores)
F. ARCHILÉS, J.J. CARRERAS, A. DUARTE,
M. ESTEBANDEVEGA, J. FERNÁNDEZSEBASTIÁN, C. FORCADELL,
I. IRIARTE, M. MARTÍ, X.M. NÚÑEZSEIXAS,
I. PEIRÓ, M.C. ROMEO, C. ROMERO, Coro RUBIO,
J.R. SEGARRA, M. SUÁREZCORTINA
Institución «Fernando el Católico» (C.S.I.C.)
Excma. Diputación de Zaragoza
ZARAGOZA, 2006
Publicación número 2.657
de la
Institución «Fernando el Católico»
(Excma. Diputación de Zaragoza)
Plaza de España, 2 •50071 Zaragoza (España)
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FICHA CATALOGRÁFICA
PROVINCIA Y NACIÓN.Los territorios del liberalismo/ Editores: Carlos Forcadell Álva-
rez y María Cruz Romeo Mateo. Zaragoza: Institución «Fernando el Católico», 2006.
322 p.: il.; 24 cm. (colección Actas)
ISBN: 84-7820-875-5
1. Liberalismo-España- s. XIX. I. FORCADELLÁLVAREZ, Carlos, coord. II. ROMEOMATEO,
María Cruz, coord. III. Institución «Fernando el Católico».
© Los autores.
© De la presente edición, Institución «Fernando el Católico», de la Diputación de Zaragoza.
ISBN: 84-7820-875-5
DEPÓSITOLEGAL:Z. 3.093/2006
IMPRESIÓN:Navarro&Navarro, impresores. Zaragoza.
IMPRESO EN ESPAÑA. UNIÓN EUROPEA
INTRODUCCIÓN
Nación y provincias se constituyeron en las comunidades políticas fun-
damentales —siempre al lado de unos ayuntamientos transformados— del
nuevo Estado liberal y, consecuentemente, en principales escenarios de
unas modernas identidades ciudadanas, nuevas y hasta inéditas en alguna
medida, aprendidas, constantemente negociadas y renovadas por las prácti-
cas sociales y culturales de la sociedad española contemporánea, pero tam-
bién recreadas, asentadas y solapadas sobre la tradición y el pasado.
El «provincialismo» o «el espíritu de provincia» era el concepto que servía
para identificar el particularismo territorial que obstaculizaba el despliegue del
proyecto liberal de nación en la España del siglo XIX. Hacía alusión a un con-
junto de singularidades culturales o históricas específicas de algunos territorios
o, simplemente, a la defensa insolidaria de intereses propios de determinadas
«provincias» o localidades. Sin embargo, cuando se hablaba de «espíritu de pro-
vincialismo» no se hacía referencia tanto a una postura activa ni mucho menos
a una corriente o movimiento con algún grado de articulación, como a los
efectos involuntarios de una situación de hecho que el proyecto liberal de
nación intentaba reformar. En definitiva, la nación, tal y como fue pensada por
el primer liberalismo español, a la hora de establecer una nueva ordenación
política y administrativa del territorio en nuevas, más numerosas y más iguales
«provincias», hubo de contar necesariamente con la realidad del espacio de la
vieja monarquía hispánica y de las identidades territoriales heredadas del Anti-
guo Régimen, a la vez que tenía como objetivo su eliminación o transforma-
ción. Era la propia Constitución gaditana la que reconocía que el «territorio de
las Españas» estaba compuesto en la metrópoli por «Aragón, Asturias, Castilla la
Vieja, Castilla la Nueva, Cataluña, Córdoba, Extremadura, Galicia, Granada,
Jaén, León, Molina, Navarra, Provincias Vascongadas, Sevilla, Valencia, las islas
Baleares y las Canarias» (art.º 10), recogiendo la tradición de un esquema
regionalizador que procede de mediados del siglo XVI. Detrás de este impulso
descriptivo de los legisladores estaba el reconocimiento explícito de que el
territorio era —y lo sigue siendo ahora— una de las expresiones privilegiadas
de la identidad nacional. La primera tarea de la nación que renacía de la crisis
de 1808 era la precisa delimitación de su territorio de soberanía.
Las ambivalencias del «provincialismo» alimentaron polémicas concretas
en la esfera pública desde los años treinta del siglo XIX. Unas veces el «pro-
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CARLOS FORCADELL ÁLVAREZ Y MARÍA CRUZ ROMEO MATEO
vincialismo» se asociaba a elaboraciones culturales centradas en las evoca-
ciones románticas del pasado medieval, o a la defensa de la monarquía pre-
constitucional (carlismo) o del mantenimiento de intereses particulares en
sus antiguos territorios, contrarios al interés general, «nacional» ahora. En
otras ocasiones, podía impregnar planteamientos políticos anticentralistas
que hicieron suyos algunos progresistas y republicanos (por ejemplo, los
aragoneses Braulio Foz, Gerónimo Borao y Manuel Lasala, el valenciano
Vicente Boix o el catalán Víctor Balaguer). Finalmente, podía solaparse con
un federalismo en ciernes.
Los debates entre los partidarios de mantener, más o menos readaptadas
o reformadas, las identidades territoriales diferenciadas por la historia en la
monarquía hispánica del Antiguo Régimen, y quienes consideraban que la
nueva soberanía de la nación fundamentaba una constitución política de
diferente naturaleza y, en consecuencia, su capacidad política para intervenir
en los territorios, afloraron en los mismos orígenes del constitucionalismo
español. Desde entonces, desde 1812, esas polémicas se reprodujeron con
continuidad: en el momento de la división provincial de 1833, con ocasión
de la definición de los modelos moderado y progresista de política y de
Estado liberales, a la hora de los distintos proyectos republicanos, centralis-
tas o federales, etc. Unos debates, en fin, prorrogados constantemente hasta
hoy, reconocidos como genealogía común desde el escenario público y polí-
tico del presente europeo y español, si bien ahora el peso del pasado de dos
siglos los ha transformado profundamente en contenidos y en significados.
El objetivo de este libro, y del curso académico del que procede, es pre-
sentar análisis históricos actuales sobre esta problemática, circunscrita ahora a
sus manifestaciones en el siglo XIX, atender desde distintas perspectivas a
procesos de movilización política, que fueron cerrados en falso por los mode-
rados a partir de 1845, y a discursos patrióticos sobre la nación española que
eran a la vez e indisolublemente elaboraciones de las identidades local-pro-
vinciales. Esta superposición de «patriotismos» da cuenta del carácter diverso y
de las tensiones que presidieron la configuración de la identidad nacional
española durante el siglo XIX. Un fenómeno, por otra parte, no particular del
caso español. Como observara Nietzsche a fines del siglo XIX, «lo que hoy en
Europa se denomina nación es más bien unas res factaque nata».
Por todo ello, analizar los equívocos del «provincialismo» implica aden-
trarse en los pliegues del proyecto liberal de nación española, en los
modos diversos y, a veces, contradictorios en que el discurso de nación
impregnó la esfera pública del siglo XIX y contribuyó a imaginar nuevos
territorios. De este modo, el «provincialismo» constituye un campo de análi-
sis histórico que incumbe a la historia de las culturas políticas, a la historia
sociocultural y a la historia de las identidades. Se trata, además, de una
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INTRODUCCIÓN
manera de reflexionar sobre el papel de la memoria en la configuración de
proyectos políticos y de estos en la imaginación de identidades1.
Provincia y nación: los territorios del liberalismo recoge las intervencio-
nes, posteriormente reelaboradas, que sus autores expusieron y discutieron
en el curso que con el mismo título tuvo lugar en la Universidad de Zaragoza
entre el 27 y el 29 de octubre de 2005, coordinado por los mismos editores
de este libro, Carlos Forcadell y María Cruz Romeo. Su origen más concreto
se encuentra en una conversación sobre la relevancia y significación de estos
temas mantenida entre ambos con ocasión de la presencia de la profesora de
la Universidad de Valencia —zaragozana de nacimiento— como invitada en
el curso de doctorado a cargo de los profesores Ignacio Peiró y Carlos Forca-
dell, así como en la decisión y el acuerdo de organizarlo conjuntamente entre
los departamentos universitarios respectivos de Valencia y de Zaragoza.
La nación y las provincias del Estado liberal, como nuevas comunidades
políticas, generan nuevos procesos políticos y culturales, identitarios, unas
realidades históricas que se manifestaron de modo comparable, aunque
con trayectorias distintas, en todos los territorios de la monarquía, como
similar y común son la atención, el interés y los métodos de la historiogra-
fía y de los historiadores aquí reunidos.
La ilustración adjunta reproduce con más detalle el motivo del cartel del
curso organizado por la Institución «Fernando el Católico» el pasado año, un
sorprendente mapa, no demasiado conocido ni difundido, dibujado y publi-
cado en 1852 por uno de los primeros geógrafos españoles, Francisco Jorge
Torres Villegas, un liberal que estaba proponiendo desde la geografía lo
mismo que Modesto Lafuente por iguales fechas planteaba desde la historia.
En su Cartografía hispano-científica o sea los mapas españoles en que se
representa a España bajo todas sus diferentes fases (Madrid, 1852) recoge y
observa, con la frescura del observador que pretende ingenuamente encon-
trarse más próximo a la ciencia que a la política, las diversidades existentes
entre «cuatro Españas», de momento visiblemente diferenciadas: «la España
uniforme o puramente constitucional», que comprende las 34 provincias
resultantes de la antigua Corona de Castilla que ya son iguales en los ramos
económicos, judiciales, militares y civiles; la definida como «España incorpo-
rada o asimilada», que esdiferente solo en el modo de contribuir y en algu-
1 Los editores del libro, C. Forcadell y M. C. Romeo, así como algunos de sus autores,
participan en los proyectos de investigación financiados por el Ministerio de Educación y
Ciencia HUM 2005-04651 («Espacio público y culturas políticas en la España contemporánea»),
BHA 2002-01073 («La construcción de la nación española en la época contemporánea. Cultura
y política») y HUM2005-03741 («Culturas políticas y representaciones narrativas: la identidad
nacional española como espacio de conflicto discursivo»).
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CARLOS FORCADELL ÁLVAREZ Y MARÍA CRUZ ROMEO MATEO
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Description:del siglo XVI, Bartolomé de las Casas en su Apologética historia sumaria, o Alonso de Santa. Cruz en su Crónica del solían ser así clasificados, al igual que en la Biblia nationes se aplicaba siempre a los historia; la vida va de los estremos al centro: en cambio recibimos la Gace- ta»26. D