Table Of ContentDON JUAN MANUEL
OBRAS COMPLETAS
LIBRO DEL CAUALLERO ET DEL ESCUDERO, LIBRO
DE LAS ARMAS, LIBRO ENFENIDO, LIBRO DE LOS
ESTADOS, TRACTADO DE LA ASUNCIÓN DE LA
VIRGEN MARÍA, LIBRO DE LA CAZA
EDICIÓN, PRÓLOGO Y NOTAS DE
JOSÉ MANUEL BLECUA
&
BIBLIOTECA ROMÁNICA HISPÁNICA
EDITORIAL GREDOS
O EDITORIAL GREDOS, S. A.
Sánchez Pacheco, 81, Madrid. España.
Depósito Legal: M. 43365.1981.
ISBN 84.249.0173.8. Obra completa. Tela.
ISBN 84.249.0264.5. Obra completa. Rústica
ISBN 84.249.0174.6. Tomo I. Tela.
ISBN 84.249.0265.3. Tomo I. Rústica.
Impreso en España. Printed in Spain.
Gráficas Cóndor, S. A., Sánchez Pacheco, 81, Madrid, 1982.
A
Dámaso Alonso
El proyecto de editar toda la obra completa de don Juan Ma
nuel, con un Vocabulario exhaustivo, era mi mejor ambición ju
venil, pero al proponerlo como tesis doctoral a un ilustre cate
drático de Madrid, no le pareció demasiado adecuado, o quizá lo
creyó demasiado ambicioso, aunque yo pensaba emplear bastan
tes años en esa tarea. Busqué otro tema para tesis (tesis que me
llevó a los Argensolas, Quevedo y Herrera), pero no olvidé, ni
mucho menos, el proyecto que ya había comenzado antes de 1936,
y por eso publiqué el Libro infinido en la revista de la Univer
sidad de Zaragoza en 1938. Al terminar nuestra guerra, propuse a
Rafael Lapesa editar juntos el Libro de los estados y trabajamos
una temporada con intermitencias debidas a muy diversas cir
cunstancias. Al enterarse González Llubera de esta pretendida
edición, me dijo que él la tenía también muy avanzada, y la aban
donamos. Por otra parte, supe que doña María Goyri de Menén.
dez Pidal tenía preparada desde hacía años la edición crítica del
Conde Lucanor, con lo cual las dificultades aumentaban.
A mayor abundamiento, los profesores José María Castro y
Martín de Riquer comenzaron a publicar en el CSIC las Obras
completas, de las que sólo salió el primer volumen. Al no conti
nuar con los otros tomos proyectados, decidí volver de nuevo a
mi vieja pasión o ambición, cerrando así una etapa de iniciativas
juveniles, que aunque tarde, y más o menos bien, he visto rea
lizadas casi en su totalidad, lo que me llena de gozo. Por lo
demás, la tardanza me ha permitido madurar con suma lentitud
y muy repetidas lecturas y cotejos esta edición. Mi ideal sería
cumplir los deseos de Daniel Devoto, que se lamentaba de que
«no poseemos aún edición crítica de todas sus obras, y ni siquiera
10 Nota preliminar
del Conde Lucanor, la que se considera como su obra capital y la
que ha sido editada más veces y durante un período más largo
de tiempo. Lo más que se ha logrado son ediciones paleográficas
de algunas (Libro de la caza, una Crónica), y, por basarse (las
mejores de ellas) en manuscritos diferentes, ediciones provisorias
del Conde Lucanor» '. Aunque no llegue a esta edición ideal, sí sé
que por primera vez se van a editar todas las obras de don Juan
Manuel con el rigor que exige una tarea de este tipo. Que lo logre
es otro cantar, porque de buenas intenciones están empedradas
muchas de estas obras.
El capítulo de agradecimientos comienza con Rafael Lapesa,
al que tanto quiero y admiro, y continúa con Inmaculada Ferrer
y Rosa Navarro, que con tanto desinterés como eficacia me ayu
daron en los cotejos, correcciones de pruebas y confección de
índices.
Los profesores Tate y Macpherson tuvieron la gentileza de
enviarme las capillas de su edición del Libro de los estados para
que pudiese incorporar las observaciones y correcciones que figu
ran en su lugar correspondiente, por lo que siempre les quedaré
muy agradecido.
A todos, otra vez, mi mejor agradecimiento, sin olvidar a los
amigos de Gredos que tan generosamente decidieron llevar a cabo
esta edición, y pecaría también si no diese las gracias a los com
positores y correctores que con tanta paciencia, rigor y esmero la
han hecho posible.
1 Introducción al estudio de don Juan Manuel y en particular de El
Conde Lucanor. Una bibliografía (Madrid, Castalia, 1972), pág. 226.
PRÓLOGO
Dentro de nuestra literatura, y no sólo de la medieval, don
Juan Manuel es realmente un personaje harto curioso, y no tanto
por su vida, que también es muy interesante, como por su estu
penda vanidad literaria y su no menos extraordinaria preocupa
ción por su obra; sin contar las novedades de su técnica novelís
tica en el Libro de los estados, de una modernidad sorprendente.
(Véase más adelante el curioso final de la primera parte).
Frente a esa tendencia a la anonimia que caracteriza tanta obra
literaria española, don Juan Manuel siente la mayor preocupación
hasta por los errores de los copistas, como es archisabido. Es
también el primer escritor español con la más clara voluntad de
estilo, y hasta no deja de elogiar el suyo más de una vez; del
mismo modo que no deja de autocitarse cuando tiene ocasión, o
de citar unos libros en otros, elogiándolos de paso, lo que sirve,
entre otras cosas, para fecharlos con cierta seguridad.
Dada esta preocupación, no debe extrañar que en dos ocasio
nes, los conocidos prólogos al Conde Lucanor y a sus obras com
pletas, enumere su producción literaria, aunque no coinciden ni
el orden ni el conjunto de las obras citadas. Los dos prólogos han
sido citados numerosas veces por casi todos los estudiosos y son
siempre inesquivables, y más en una edición que aspira a reunir
las obras completas del curioso escritor.
De los dos prólogos, el que figura al frente del Conde Lucanor,
que probablemente iniciaría un volumen con las obras escritas
hasta esa fecha, o sería tal vez propaganda al frente de un solo
libro, es sin ninguna duda anterior al Prólogo general que aparece
12 Prólogo
al frente de sus obras completas, donde enumera otras obras que
no figuran en la lista primera. En la del Conde Lucanor se citan
los libros «que el a fecho fasta aqui», que son los siguientes:
[1] Crónica abreuiada
[2] Libro de los sabios
[3] Libro de la caualleria
[4] Libro del infante
[5] Libro del cauallero et del escudero
[6] Libro del Conde [Lucanor]
[7] Libro de la caca
[8] Libro de los engennos
[9] Libro de los cantares
Y textualmente se dice que «estos libros estan en.el monesterio
de los frayres predicadores que el fizo en Pennafiel». Pero en el
Prólogo general, la lista ofrece novedades: «todos los libros que
yo fasta aqui he fechos, et son doze»:
(1) El primero tracta de... estas armas...
(2) el otro, de castigos et de consejos que do a.mi fijo
(3) el otro libro es de.los stados
(4) el otro es el libro del cauallero et del escudero
(5) el otro, [el] libro de la caualleria
(6) el otro, de la cronica abreui[a]da
(7) el otro, la cronica conplida
(8) el otro, el libro de los egennos
(9) el otro, el libro de la caca
(10) el otro, el libro de.las cantigas que yo fiz
(11) el otro, de.las reglas commo se deue trobar
Pero aunque don Juan Manuel dice que son doce, la lista sólo
contiene once, con olvido, precisamente, del Conde Lucanor, ol
vido inexplicable que sólo debemos achacar al copista y no a que
don Juan Manuel pensase que ya lo conocía el lector, porque no
se ha olvidado en la lista anterior. El Prólogo general añade, pues,
cuatro títulos nuevos, que plantean, por otra parte, algún problema
cronológico: Libro de las armas, Libro de los castigos o Libro
enfenido, las Reglas de trovar y la Crónica conplida.
Prólogo 13
La concordancia entre una lista y otra no es problema espino
so. Daniel Devoto, en su espléndida obra í, la establece con mucha
claridad:
Libro del cauallero et del escudero [5] (4)
Libro de la caualleria [3] (5)
Cronica abreuiada [1] (6)
Libro de la caca [7] (9)
Libro de los egennos [8] (8)
Otros dos más se corresponden igualmente:
Libro de las cantigas (10) Libro de los cantares [9]
Libro de los stados (3) Libro del infante [4]
Lo curioso es que desaparezca el Libro de los sabios, incluido
en la primera lista, pero no en la segunda.
Pero Argote de Molina complica un poco el problema, puesto
que el fol. b de su edición del Conde Lucanor 2 dice: «demas deste
libro [...] hizo otros muchos libros q dexo en el monasterio de
Sant Pablo, de la orden de los Predicadores, de su villa de Peña.
fiel, que el fundo y doto y eligio para su sepulchro. Los titulos de
los quales son:
[a] La chronica de España
[b] Libro de los Sabios
[c] Libro del cauallero
[d] Libro del Escudero
[e] Libro del Infante
[f] Libro de caualleros
[g] Libro de la caca
[h] Libro de los engaños
[i] Libro de los cantares
[j] Libro de los exemplos
[k] Y el libro de los consejos».
Como puede verse, Argote de Molina, que dispuso de tres có
dices del Conde Lucanor1, convierte en dos obras distintas el
1 Página 228.
2 Sevilla, en casa de Hernando Díaz, 1575. Hay ahora una edición fac
símil prologada por Enrique Miralles (Barcelona, 1978, Puvill.Editor).
1 «Estando el año passado en la corte de su Magestad vino a mis manos
este libro del conde Lucanor, que por ser de autor tan Ilustre me afficione
14 Prólogo
Libro del cauallero et del escudero, llama Libro de camilleros al de
la caualleria y Libro de los engaños al de los engennos, aparte de
reducir en una Crónica la Abreviada y la Complida; pero lo inte
resante reside en que cita en último lugar el Libro de los consejos,
que es posterior al Conde Lucanor, como veremos más adelante.
Aunque la lista de Argote de Molina está más cerca de la primera,
el hecho de citar el último libro es muy sorprendente y por eso
Germán Orduna4 creía ver en él un estadio intermedio entre los
dos prólogos. Sin embargo, no debemos olvidar que Argote de
Molina conoció el Libro de las cantigas, ya lo veremos un poco
más adelante, en cuyo caso, o bien es invención suya, o bien era
una copia suelta, como las del Conde Lucanor o pertenecía a un
códice que ya tenía el Libro de los consejos; pero tampoco se
entiende así la confusión de su lista, ni que él cite sólo tres có
dices del Conde Lucanor, pero no diga nada de conocer el códice
de Peñafiel. Y sin embargo, la cita del último libro es insoslayable
y habrá que conceder crédito a la hipótesis de G. Orduna.
Perdido el famoso códice de Peñafiel, por los libros conserva
dos en el ms. 6376 y el ms. que contiene la Crónica abreviada, po
demos dar como desaparecidos el Libro de los sabios, el Libro de
la cavalleria, el Libro de los engennos, la Crónica complida, el
Libro de las cantigas y el de las Reglas de trovar. Es inútil especu
lar sobre su contenido, salvo que conocemos sumariamente el del
Libro de la cavalleria por el propio don Juan Manuel en el capí
tulo XCI del Libro de los estados. Sin embargo, Argote de Molina
dice en su Discurso sobre la poesia castellana que tenía el propó
sito de publicar las cantigas de don Juan Manuel: «Aunque tenia
acordado de poner las animaduersiones siguientes en la poesia
Castellana en el libro que don Juan Manuel escriuio en coplas y
a leer le, y comence luego a hallar en el vn gusto de la propriedad y anti
güedad de la lengua Castellana que me obligo a comunicar lo a los ingenios
curiosos [...] Solamente me daua alguna pena ver que el libro que yo tenia
estuuiesse estragado en muchas partes por culpa del Escriptor, o por no
auer se le offrescido mas fiel exemplar, pero esto se remedio facilmente
confiriendo lo con otros dos, el vno de que me hizo merced el señor
Ieronymo de curita [...] y con otro del señor Doctor Oretano [...] De suerte
que con tan buen socorro pude corregir lo y emendar lo de muchos lugares
que lo auian menester» (f. a4).
* «¿Un catálogo más de las obras de don Juan Manuel?» en el Bulletin
of Hispame Studies, L (1973), pág. 221.
Prólogo 15
rimas de aquel tiempo, el qual plaziendo a Dios sacare despues
a luz»5.
La datación de algunas de estas obras no es excesivamente
difícil y se ha podido establecer con cierta aproximación, ya que
el propio don Juan Manuel fecha algunos libros (Libro de los es
tados, Conde Lucanor), al paso que menciona y elogia otros. Así,
por ejemplo, en el Libro de los estados se elogian y hasta extrac
tan el Libro de la cavalleria y el Libro del cavallero et del escu
dero, mientras que en el Libro enfenido o de los Consejos a su
hijo don Fernando, se encuentran abundantes referencias al de
los Estados y una al Conde Lucanor. Hay además ciertas citas de
personajes, situaciones o circunstancias que ayudan a precisar las
fechas 6.
En el Libro de los estados cita varias veces el Libro de la cava
lleria y el Libro del cavallero et del escudero, pero sirva aquí sólo
el epígrafe del capítulo XCI: «El xci° capitulo fabla en commo
Julio dixo al infante que buscase el Libro de la caualleria, que
fiziera don Iohan, et otro que llaman el Libro del cauallero et del
escudero, por que en estos yazen cosas muy marabillosas». Por lo
tanto estos dos libros tienen que ser anteriores a 1330, que es la
fecha que el propio don Juan Manuel pone al final de la primera
parte, y más extensa, del Libro de los estados y no sin cierta
originalidad, puesto que el personaje Julio le ruega que lo acabe:
«Al infante plogo mucho desto que Julio le dizia. Et pues non
cunplia nin fazia mengua de poner y mas, dexolo por acabado, et
rogo a don Iohan, su criado et su amigo, que.lo cunpliese. Et por
su consejo et por su ruego acabo don Iohan esta primera parte
deste libro en Pozancos, lugar del obispado de Cigüenca, martes
veynte et dos dias de mayo, era de mill et trezientos et sesenta et
ocho annos. Et en este mes de mayo, cinco dias andados del,
cunplio don Iohan cuarenta et ocho annos».
Perdido el Libro de la cavalleria, en el prólogo del Libro del
cavallero et del escudero, se lee: «yo, don Iohan, fijo del infante
don Manuel, adelantado mayor de la frontera et del reyno de
5 Edic. cit., f. M. 4.
• Véanse algunas más adelante.