Table Of ContentUNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS
SEMINARIO DE HISTORIA RURAL ANDINA.
PABLO MACERA
DISECTOR
LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA
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JULIO C. TELLO
LIMA - 1977
UNIVERSIDAD NACONAL MAYOR DE SAN MARCOS
SEMINARIO DE HISTORIA RURAL ANDINA.
PABLO MACERA
DIRECTOR
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PRESENTACIÓN
En esta etapa del país, en búsqueda del desarrollo tecnológico, cien-
tífica, económico-social, es sumamente provechoso la lectura de ''La Investigación
Científica", en la oue sin temor a exagerar, cada párrafo escrito por el Dr. J u -
lio C. Tello'es un "feedbacl:1', ganado de su experiencia y de su don natural para
verter su sabia enseñanza a profanos y eruditos.
Nosotros.quisiéramos agregar a. los planteamientos del visionario de
la Arqueología Peruana, que los descubrimientos generales, y en general, la crea-
tividad científica, no está sujeta a reglas £ijas, sostienen •muchos autores.
COÍ.:O
Teniendo como condición primera que un investigador debe contar con los medios a-
decuados de trabajo y el ambiente adecuado, para muchos el acto de creación cien-
tífica es un todo semejante al acto de creación artística. Desde luego nuestro
propósito es enfatizar que dentro de cualquier programa de fomento y encauzamien-
to de la investigación científica, debe cuidarse celosamente el de proporcionar a
los investigadores que trabajan en ciencia básica, la tranquilidad y libertad acá
dómica que es indispensable para el acto de creación científica.
Además, en la investigación no todo el trabajo es creativo en el sen-
tido que se ha mencionado, se requiere un sustrato de trabajo a veces rutinario e
informativo que es indispensable como antecedente para el trabajo fundamental.
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Por otra parte, toda actividad realizada por el hombre se efectúa, se
hace, se realiza a través de un medio, son los métodos, las técnicas. Así pues,
son los métodos en las ciencias el medio, el camino, la. vía para el tratamiento
de los procesos, fases de la realidad, y tener conocimiento de la misma.
Por todo esto, el Seminario de Historia Sural Andina, ve con satisfac
ción la difusión y reposición del pensamiento del sabio peruano, que a pesar del
tiempo transcurrido, sigue vigente ante la problemática, actual.
Además, al publicar s;¡ obra queremos tributarle nuestro modesto home-
naje en ocasión de cumplirse un aniversario más de su desaparición del escenario
nacional.
Otro si, bajo su inspiración iniciaremos las publicaciones que con el
epígrafe de 'Lecturas ilio Choy1', reunirá la serie de métodos, técnicas y pensa_
mientos en el campo de la. Arqueología e Historia. Este primer número será acompa
Tía do de la Carta-Internacional de la Restauración.
Agradezco al Dr. Pablo Hacer, quien como Director del Seminario de
Historia Rural Andina, ha brindado un apoyo especial a este tipo de publicaciones.
Igualmente a Honorio Pinto por su aliento persistente; a Alvaro Goicoches, quien
tuvo a su cargo la parte técnica del tipeado y diagromación' a Rosa y Charo por
sus consejos acertados. También, nuestro reconocimiento a Fernando Herrera, Alfre-
do Altamirano y Abraham Sánchez. Todos ellos, han hecho realidad esta publicación.
Jaime Miasta G.
3 de Junio de 1977.
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Julio C. Tello
LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA
El acto que nos congrega en este momento, tiene un doble significado:
reconocer la existencia de un mundo desconocido; y constatar el med'io como poder
conocerlo e interpretarlo. Vivimos en un país de grandes recursos naturales y po
derosas energías latentes, que no sabemos aprovechar debidamente, por falta del
medio único, la investigación científica, que nos permitiría conocerlo y utilizar
lo, para asegurar su progreso y prosperidad.
Este es el pensamiento fundamental que ha determinado la fundación de
la Asociación Peruana para el Progreso de la Ciencia. ¿Qué se propine esta Aso—
elación? ¿Cuáles son sus aspiraciones e ideales? Antes de contestar estas cuestio
nes, es conveniente recordar lo que se entiende por investigación científica; pa
sar una rápida mirada sobre su pesado en el Perú; enterarse de su estado actual ,
e indagar lo que ella puede ser en el porvenir.
La Investigación Científica - 6 ~
LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA Y EL INVESTIGADOR
La investigación o escudriñamiento consiste en la aplicación sistema
tica de los métodos de la ciencia, en el dominio de lo desconocido, por aquel
que posee espíritu científico. Mo es ella una novedad; ni una invención; existe
desde los albores de la historia humana: es la simple aplicación del sentido co-
mún; del sentido común disciplinado, como diría Huxley. Fero si lo es la inten-
sificación de su uso; la aplicación conciente y permanente de los métodos cientí
fieos, -y el reconocimiento de su importancia primordial-, en la prosecución de
cualquier orden de conocimientos.
No es simplemente el rjroceso intelectual que recorre las etapas de
observación, inducción, hipótesis y verificación; sino la peculiar manifestación
del selecto espíritu que anima e ilumina dicho proceso.
La investigación no sólo demanda prolijidad para adquirir los hechos:
pasión para buscarlos; seguridad para constatarlos; discreción y claridad para
exponerlos; sino, una actitud emotiva especial del investigador que, ante la cora
plejidad y grandiosidad de los fenómenos de la Naturaleza, se siente impelido a
comprender y fijar la armón'a y coordinación que reina en ella.
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La investigación no pertenece al dominio de las ciencias ocultas; no
es privilegio de las inteligencias superiores o geniales; no exige necesariamen-
te ingentes sumas de dinero, como se cree a menudo; ella es función, casi siem—
pre, de las inteligencias comunes, pero bien equilibradas; y de los caracteres e
nérgicos que, en cualquier momento, pueden adaptarse a las circunstancias del me
dio en el cual actúan; vencer los obtaculos, las resistencias y prejuicios, y a-
vanzar resueltamente hacia adelante hasta lograr el éxito de sus aspiraciones.
No es investigar sinónimo de cultivar. SI que cultiva una ciencia
lo hace muchas veces por diversión o ilustración; por satisfacer una curiosidad
más o menos frivola; halagar una vanidad; o servirse de ella en el .ejercicio de
un arte determinado; actúa siempre en el campo de lo conocido, sujetando su inte
ligencia a la disciplina o tutela de la autoridad, llámese ésta, libro o maestro.
El que investiga, por el contrario, lo hace por el placer que le causa la prose-
cusión de un id al; por satisfacer una noble curiosidad, mantenida y alentada per
el carácter espiritual de su trabajo. No le preocupa vivamente el aplauso públi
co, ni la aplicación práctica inmediata de los resultados de su labor; no se so-
mete ciegamente a las verdades dogmáticas fundamentadas solo en su novedad; ni
rinde demasiado culto a las verdades tradicionales. Su mayor satisfacción consis
te en actuar siempre en campo virgen: en desprenderse de toda influencia de ca-
rácter subjetivo; en disciplinar su mente haciéndola autónoma; y en acumular los
hechos mediante la. observación fiel, paciente y honrada. Le lógica es su mejor
La Investigación Científica - 8 -
arma; y en la lucha, por la vida, se mantiene- inflexible, sin más norma, que la
verdad. . . .
El investigador no es el erudito que solo almacena conocimientos de
segunda mano; ni el explorador ocasional, o recopilador de libros u objetos por
mero entretenimiento; sino aquel que bebe en las fuentes primeras; labora con las
materias primas; y se sirve de todo aquello que puede iluminar su, asunto,por com
piejo u obscuro qué fuera, haciéndolo nítido y transparente. El éxito social,
los honores, y todo aquello que se alcanza mediante la. publicidad o el reclame ,
no le ^interesan; su mayor estímulo está en el cariño por su ciencia, y en la am-
bición por el prestigio y gloria de su institución..Cualidades como estas, per-
filan la ; f i3onomía')moral • del investigador.
Es así como vive contento en medio de la pobreza, de la indiferencia
y de la incomprensión del vulgo; en medio de las pequeneces y pasiones egoístas
de los'hombres; lejos de la corriente general' de la existencia, anhelando, solo
poseer la ansiada oportunidad, que le permita ponerse al abrigo de una institu-
ción, 'que lé asegure la vida, para dedicarla por entero a la.ciencia.
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II. LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA Y LAS INSTITUCIONES NACIONALES
En el país la investigación científica que debe realizarse por las
instituciones de enseñanza superio*', universidades e institutos técnicos, se ha
confiado a las sociedades y academias, o dejado al esfuerzo puramente individual.
Las instituciones docentes no han tenido la función de investigar; sino la de cul
tivar, por lo general, la ciencia contenida en los libros; esto es, han procura-
do almacenar conocimientos y trasmitirlos y propagarlos generación tras genera—r
ción. Las técnicas especializadas se han limitado a enseñar las ciencias epLi
cadas; o sea los principios o fórmulas considerados indispensables para el ejer-
cicio de las profesiones. Las academias y sociedades científicas, algunas délas
cuales gozan de merecido prestigio, han cultivado igualmente la ciencia, pero no
han hecho nada por incrementarle. Las pocas adquisiciones científicas de carác-
ter nacional se deben a la iniciativa y esfuerzo individuales, que faltos de es-
tímulos y de oportunidades, no han logrado desenvolverse, organizarse y mantener
se permanentemente.
La institución científica docente más importante, es la Universidad;
y el órgano que esta tiene en todos los países civilizados para la investigación
científica, es la Facultad de Ciencias; que denominase en Alemania, Facultad de
Filosofía, y en los Estados Unidos, Escuela de Graduados; en estas instituciones
no sólo se adquieren los fundamentos de todas las ciencias, sino se procura incre