Table Of ContentJACQUES PLONCARD D’ASSAC
LA I GL E S I A
O C U P A D A
EDICIONES FUNDACION SAN PIO X
JACQUES PLONCARD D’ASSAC
LA IGLESIA OCUPADA
La mayoría de los errores de los hombres
proceden menos de que éstos razonen mal
partiendo de principios verdaderos, que de
que razonen bien partiendo de juicios ine
xactos o de principios falsos.
Sainte-Beuve
Causerie du Lundi, t. X> p. 36
EDICIONES FUNDACION SAN PIO X
Buenos Aires, 1989
Título original:
L'Eglise occupée
Difussion de la Pensée Française, 1975
Éditions de Chire, 2^ ed., 1983
I. S. B. N. 950-99434-0-1
Hecho el depósito que previene la ley 11.723
© Ediciones Fundación San Pío X
Venezuela 1318 - Buenos Aires - Argentina
Impreso en la Argentina
Al principio, es sólo con débiles comienzos
como estos espíritus turbulentos ensayan su
libertad; pero algo más violento se agita en el
fondo de los corazones, es una secreta repug
nancia hacia todo lo que supone autoridad y
un prurito de innovar sin cesar después de
visto el primer ejemplo.
Bossubt
Si se llega a demostrar que todas las “novedades”
que confunden hoy a la Iglesia no son más que antiguos
errores, constantemente condenados por Roma, se po
drá sacar la conclusión que la Iglesia en este final del
siglo xx está ocupada por una secta extranjera, de la
misma forma que un país puede estar ocupado por un
ejército enemigo.
El fin de esta obra es llevar a cabo esta demostra
ción para la tranquilidad de las almas inquietas y para
llegar a una más justa apreciación de los hombres y de
las cosas.
J. P. d’A.
París, mayo 1974; Voudoy-en-Brie, agosto 1974.
I
EL HUEVO DE ERASMO
La perfección de una idea falsa es llegar al
absurdo.
Louis Veuillot
Que Dios nos conceda aplastar los huevos y
matar a los polluelos.
Un monje de Colonia (s. xvi)
Si se hubiese envenenado a Lutero y a Calvino
cuando aparecieron, se habrían ahorrado gran
des males a la religión y mucha sangre a
Europa.
Cardenal de Richelieu
¡Ay! de los luteranos, es muy mala la causa,
pero muy bien la defienden; y por fatal
[desgracia,
la nuestra es buena y mal la defendemos.
Ronsard
“Cada hombre posee la teología verdadera” - Las “nuevas
ideas” en el siglo XVI - Nunca empieza nada, ni termina
nada - El monje de Colonia - Los liberales obligados a esco
ger - Adán y Eva o la primera revolución democrática - La
demostración de Louis Veuillot - “Decidme quien tiene ra
zón” - La emancipación de la Razón - “Veo que una gran
peste va a nacer en la Iglesia, contra la Iglesia” - La cólera
de Ronsard - La conclusión de Bossuet.
Ya hace cuatro siglos, Erasmo profesaba que “cada
hombre posee la teología verdadera”, que está “inspirado
y guiado por el espíritu de Cristo, ya sea picapedrero o
tejedor”.
Cuando Erasmo habla así, todavía no se conoce a
Lutero, el “protestantismo” no existe, aunque ya la insi
diosa herejía va deslizándose en la Iglesia del siglo XVI.
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El mensaje de Erasmo “apareció como un mensaje
nuevo y fecundo, susceptible de llevar una renovación a
la Iglesia, desde el interior” 1.
Erasmo encontró un terreno particularmente favo
rable en España “donde las clases superiores estaban
profundamente influenciadas por la levadura de los ju
díos conversos” 2. Su doctrina se extiende en el siglo xvi,
igual que la filosofía masónica se extenderá en el si
glo xvm mediante la conquista de los soberanos y de sus
consejeros. El mismo Erasmo era consejero del archi
duque Carlos, gobernador de los Países Bajos, y a este
príncipe dedica su tratado De la educación de un prín
cipe cristiano. En 1520, Carlos se ha convertido en el
monarca más poderoso de la época. Reina en Alemania
y en España. Su camarilla está llena de “erasmistas”.
Mercurio Gattinara, su canciller piamontés, es un discí
pulo del filósofo flamenco, lo mismo que su inseparable
secretario, Alonso de Valdés. Pero el acontecimiento ca
pital sobreviene en 1521, cuando Adriano de Utrecht, un
flamenco “erasmista” es elegido Papa. Adriano VI lleva
consigo a Roma “un grupo de gente de su país” ganado
a las nuevas ideas.
Los “innovadores” arremetieron primeramente con
tra las órdenes monásticas.
Se reconoce el espíritu del error en que ataca más a
las instituciones que a los hombres. En lugar de refor
mar, suprime. Ahora bien, las instituciones, fruto de la
experiencia y de la historia, tienen siempre una razón
de ser y es malo destruirlas.
Llevado por el espíritu innovador, vemos que el fu
turo Papa Paulo IV preconiza la supresión paulatina
de las órdenes monásticas en toda la cristiandad.
Los monjes se defendieron:
“La sabiduría cristiana —dijeron— es lo perfecto
1 H. R. Trévor-Roper, De la Réforme aux Lumières.
2 H. R. Trévor-Ropbr, op. cit.
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para los hombres instruidos, para los obispos y el alto
clero, para los príncipes, los altos funcionarios, los nego
ciantes cultivados, los juristas, los eruditos, toda esta
burguesía instruida donde Erasmo reclutaba a sus discí
pulos. Pero ¿qué pasaba con el pobre y el ignorante que
no podían comprender un mensaje tan intelectual? Para
esas gentes, las imágenes visibles, las 'devociones me
cánicas’, las peregrinaciones, las reliquias, las ceremo
nias religiosas, constituían otras tantas representacio
nes de la Iglesia. Las imágenes tan criticadas por los
reformadores eran la Biblia del iletrado” 3.
Evidentemente, los monjes se burlaban de los “culti
vados burgueses”, quienes no debieron percibir la ironía.
Les faltaba la sencillez de corazón.
Fue necesario que llegase Lutero atacando ahora de
frente a la Iglesia, para darse cuenta del peligro. Y en
tonces sucedió lo que acontece siempre en casos seme
jantes: los protestantes buscaron la alianza de Erasmo,
quien tan bien les había abierto el camino y Roma se
volvió hacia el mismo Erasmo como hacia una “tercera
fuerza” que impediría a la herejía ir demasiado lejos.
Pero Erasmo, consciente de las potencias de des
trucción que ha desencadenado, no osa pronunciarse. Pre
fiere conservar su confort y su tranquilidad espiritual;
el liberal se calla. Ya sólo quedan frente a frente la Re
volución y la Contrarrevolución, la Reforma y la Con
trarreforma.
Un monje de Colonia resume con humor y sentido
común las responsabilidades del liberal Erasmo en la
Reforma: “Erasmo ha puesto el huevo; Lutero hará
salir el pollo”.
Y, belicoso, concluía:
“Que Dios nos conceda aplastar los huevos y matar
a los polluelos”.
* H. R. Tbévob-Ropeb, op. cit.
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No hay que ir muy lejos para encontrar en Erasmo
al demócrata-cristiano de nuestros días:
“Han hecho bien —escribe— en elegir el águila como
símbolo de la realeza, puesto que ni es hermosa, ni canta
bien, ni es comestible; pero es carnívora, rapaz, todo el
mundo la detesta. Es una verdadera plaga: puede y quie
re hacer más daño que nadie” 4 *.
Estas palabras se habrían esperado de un convencio
nal de 1793. Las ideas son siempre mucho más antiguas
de lo que parecen.
Erasmo murió en 1536, en Basilea, en tierra pro
testante. El Papa “erasmista” le había ofrecido el capelo
cardenalicio. Lo rechazó. Sabía que estaba vencido por
Lutero quien había llevado sus principios hasta las últi
mas consecuencias.
“¡Qué buen defensor de la libertad evangélica es
Lutero! —escribe—, gracias a él, el yugo que soportamos
va a hacerse el doble de pesado. Simples opiniones van
a convertirse en dogmas”.
H. R. Trévor-Roper, que recoge estas citas, conclu
ye su ensayo sobre Erasmo con estas palabras que con
viene meditar: “La historia de esa generación está llena
de interés, pues se parece bastante a la nuestra. Estaba
constituida por liberales que se vieron obligados a elegir
entre dos ortodoxias rivales”8.
Pero el asunto no quedó ahí.
Todos los libros de Erasmo fueron puestos en el Indi
ce. Sólo fueron reeditados en países protestantes, donde
se sabía por experiencia que el liberalismo es el camino
hacia la contestación, el libre examen y la rebelión.
Y hay que retener esta observación. Veremos que el
“erasmismo” vuelve a apoderarse de los Países Bajos,
esta tierra donde siempre parece que renace alguna here
jía. De ahí llegará a la Sorbona, contaminará a los jan
4 H. R. Trévor-Roper, op. cit.
» H. R. Trévor-Roper, op. cit.
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