Table Of Content344.046
A283e
Aguilar Rojas, Grethel En busca de una
distribución equitativa de los beneficios
de la biodiversidad y el conocimiento
indígena.
-- 1a. ed. – San José, C.R.: UICN/
Mesoamérica, 2005.
390 p. ; 14 x 21.6 cm
ISBN 9968-743-93-3
1. Derecho ambiental 2.Biodiversidad
3.Recursos genéticos 4.Conocimiento
indígena 5.Distribución equitativa de
beneficios .
Producción y Edición:
Aguilar Rojas, Grethel
Tel: (506) 241-0101
Fax: (506) 240-9934
Apdo postal: 146-2150 Moravia, Costa Rica.
www.iucn.org/places/orma
Diseño y Diagramación:
IntergraphicDESIGNS S.A
Foto de portada:
Cortesía del Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT). Guatemala.
A Gabriel
fuente de vida y de inspiración
de un futuro prometedor.
Agradecimientos
El presente documento se basa en la tesis que optó al grado de Doctor en
Derecho Ambiental en la Universidad de Alicante, España. Fue presentada
el 26 de junio del 2001, obteniendo la calificación Sobresaliente “cum
laude”.
Mis agradecimientos a los amigos en Talamanca y en especial a las
comunidades indígenas Kéköldi, Cabécar y Bribrí; a A.Swaby, Juanita,
Gloria y Demetrio quienes me enseñaran a valorar la riqueza inmersa en
los pueblos indígenas.
A Alicia, mi madre y Eduardo, mi padre ejemplo constante en mi vida. A
quienes me apoyaron a lo largo del proceso de construir esta investigación
con sus valiosos documentos y sobre todo con su positivismo y devoción
a este tema: I.Martínez; V.Gallo; A. Iza; A.L.Guevara; P.Girot; M.V.
Araya; E.Lahmann; J.Caillaux; M. Ruiz; E. Quintanilla; J.J Diez, G. Real,
M. Cedeño; V. Solís. A Mauricio, firme creyente de la importancia de los
pueblos indígenas centroamericanos, quién me motivara y apoyara en el
reto de poder presentar esta publicación.
Agradezco el valioso esfuerzo de la Sociedad Peruana de Derecho
Ambiental en particular I. Lapeña y M. Ruiz por poner en una publicación
compilatoria al alcance de todos, en castellano, la legislación más relevante
en acceso a recursos genéticos.
A instituciones y proyectos sin los que esta investigación no hubiese sido
posible, entre ellos, el Centro de Derecho Ambiental de la UICN, a su
personal, quienes en todo momento me tendieron una mano amiga. A la
UICN-Mesoamérica y su equipo de trabajo. Al personal amigo del Centro
Internacional de Comercio y Desarrollo Sostenible, por su excelente
producción de materiales y conferencias que se ponen al alcance de la
comunidad Latinoamericana.
5
A la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo y Proarca-
Capas quienes me apoyaron en una investigación poco frecuente en la
Región, creyeron en su necesidad y en su valor para los pueblos indígenas
y ciudadanos centroamericanos. Al Programa de Naciones Unidas para el
Medio Ambiente, en particular R. Sánchez y K. Toepfer quienes me dieran
la oportunidad, laboral, de ahondar en el conocimiento del tema.
Al Dr. Ramón Martín Mateo, quien creyó, amparó y valoró esta
investigación desde sus inicios, a quien admiro y tuve el privilegio de
tenerlo como Director de Tesis, y como compañero de esperanzas para que
los derechos de los pueblos indígenas de América Latina sean reconocidos.
A todos mi mayor gratitud.
6
Prólogo
Por Ramón Martín Mateo.
La tesis que introduzco constituye la más importante línea de investigación
que he respaldado y dirigido “longa manu”. Ello ha supuesto una carga
enervante y agobiante que la investigadora ha asumido estoicamente. Grethel
Aguilar, gracias a sus genes teutónicos ha remontado felizmente todos estos
obstáculos, lo que recuerda un chascarrillo ibérico, que versaba sobre un
joven que heroicamente había salvado de las encrespadas olas a un niño que
había caído al mar y al que se recompensó con una medalla, entregada en
un acto solemne tras un discurso elogioso, al que este contestó brevemente,
manifestando que todo ello estaba muy bien pero que le gustaría saber quien
era el maldito que le había empujado.
Si prescindimos de los minerales áureos y otros materiales preciosos,
constataremos que desde que nuestra especie se organiza para la explotación,
o expoliación, de las riquezas naturales, incluyendo los situados en la órbita
de comunidades ajenas, se produce históricamente una sensible asimilación
de sus rendimientos.
Aquí se inscribe la explotación de materias primas que van desde los cereales
y las lanas, hasta, ya prácticamente en nuestros días, la patata que hizo posible
la Revolución Industrial o el cacao mesoamericano, que recibió el nombre
científico de teobroma, alimento de los dioses, que fue uno de los productos
de la naturaleza más apreciados por los conquistadores españoles.
Los minerales preciosos, que no se incluyen en la órbita de la investigación
que introduzco, han sido los más apreciados, pero también ciertos productos
biológicos, caso por ejemplo de los marfiles y las sedas.
En estos momentos hay extracciones particularmente atractivas, que son las
obtenidas en medios que hoy se califican como megadiversos, que tienen
virtualidades sanitarias, recetados tradicionalmente por los “chamanes” o
equivalentes, encabezados históricamente por la quinina, que las multinacio-
nales del ramo farmacéutico, buscan hoy afanosamente en las selvas.
7
Durante siglos esta problemática específica, simplemente no se había
recibido jurídicamente como tal, y no existía más salida que trasladarla a
la perspectiva de la conservación de la naturaleza, enfoque que desde luego
sigue siendo válido.
En estos momentos existe al respecto una mayor sensibilidad científica, sobre
la importancia de la biodiversidad, que anteriormente iba a la zaga de la tutela
de otros sectores que se consideraban abrumadoramente más relevantes.
Aunque la jerarquización de las conductas negativamente influyentes en el
medio, tiene considerables componentes de subjetividad, progresivamente
va adquiriendo más relevancia el enfoque asumido en la investigación que
introduzco, ya que como yo mismo anticipé hace tiempo, sin mayor base, la
preservación de la biodiversidad es hoy uno de los factores relevantes para
el mantenimiento del equilibrio de la biosfera. Más allá de la tutela de la
atmósfera y el suelo o con la misma importancia al menos, la biodiversidad
ha dejado de ser el muro de las lamentaciones al que desde hace unos pocos
años se había recurrido.
En la Cumbre de Río a la que asistí con la Delegación española, pude
constatar que entonces era imposible prosperar a este respecto. El Presidente
Norteamericano allí presente, se obstinaba en proteger por encima de todo
a la industria farmacéutica, que respaldaba financieramente su campaña,
entonces en marcha, en la que postulaba su reelección como primer
mandatario de EEUU.
Es evidente que hay que prescindir de maximalismos románticos, para
conseguir un acuerdo internacional asimilable por las grandes potencias
mundiales que trascienda al régimen internacional de la Propiedad
Intelectual, y exija que para patentar nuevos medicamentos y otros productos
equiparables que impliquen la utilización de materiales procedentes del
acervo de los conocimientos indígenas tradicionales, se aporte previamente
un certificado de las autoridades de la Nación origen, relevante desde la
perspectiva de la biodiversidad, que acredite su licencia para explorar la zona
implicada y extraer los vegetales cuyas moléculas van a ser empleadas en la
investigación correspondiente, siguiendo así y mejorando, la experiencia de
Costa Rica y de otras Naciones que han adoptado estas pautas.
Obviamente se precisará que la OMPI asuma, por imperativos éticos, en lo
que podría apoyar en su ámbito jurídico estos requerimientos, trasladándolos
al ordenamiento internacional. Hay precedentes de que innovaciones
equiparables, han encontrado a la postre, con el apoyo de las organizaciones
8
ecologistas, el respaldo necesario. La autora de la investigación que presento
es testigo acreditado de estas posibilidades.
La regulación de los intereses que aquí se concitan impedirá que las
autoridades de países en desarrollo constaten, fatalmente, como sus escasos
bienes son trasladados gratuitamente a naciones prósperas, lo que para
impedirlo justificará la innovación del Ordenamiento Internacional sobre
bases éticas.
Pero más importantes aún es implantar una específica regulación por
motivaciones ambientales, de la explotación biológica de la naturaleza.
Es hoy científicamente acreditable que para la continuidad de la vida en
el Planeta es imprescindible controlar severamente la conservación de la
biodiversidad, lo que tiene como mínimo la misma importancia que la tutela
de la atmósfera o del agua, según las conclusiones recientemente asumidas
por los expertos en Ciencias de la Naturaleza. Es por tanto irresponsable
una política permisiva al respecto.
Si lo que debe primar es la habitabilidad de nuestro planeta por generaciones
sucesivas, no es admisible, como sabemos, mantener una actitud pasiva,
basada en el egoísmo individual como sucedía en materia de contaminación de
las aguas, de la atmósfera lo que ahora debe ampliarse a la biodiversidad.
Me parece particularmente relevante la información contenida en el
periódico español “El País” de 30 de Enero de 2005 titulada “Urge la
inteligencia” que afirmaba: “Siguiendo como hasta ahora, causaremos
pronto la extinción no de una, sino de 16.000 especies animales y 60.000
vegetales”.
En apoyo de una nueva política se afirma que “la propuesta del Presidente
Chirac al respecto es sensata y merece todo el apoyo. Consiste en crear
una red mundial de políticos y expertos en biodiversidad, integrada en la
ONU y similar a la que ya existe para el cambio climático, para evaluar la
magnitud de los riesgos y desarrollar instrumentos racionales para hacerles
frente.
La Convención sobre la Biodiversidad que se aborda de nuevo en la primavera
de 2006 será la prueba de fuego para los Gobiernos de todo el mundo. Sólo
la inteligencia política puede evitar una catástrofe natural irreversible”.
9
Description:cada droga exitosa en los Estados Unidos- y las nuevas medicinas requieren alrededor .. Beni: surviving the crosswinds of conservation. Américas,.