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ÓRDENES CLÁSICOS Y COMPOSICIÓN DE ARQUITECTURA %
DISPUESTOS POR EL INGENIERO
JESUS GALINDO Y VILLA.
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M ^ I CO
OFICINA TIF. DE LA SECRETARIA DE FOMENTO
Calle de San Andrés tlúm. 15. (Avenida Oriente 5
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Capilla Altpnxna
• Biblioteca UmversUwim
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o AL SR. INGENIERO
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D ON M A N U EL F E R N A N D EZ L E A L,
M. S. A.
SECRETARIO DE ESTADO V DEL DESPACHO DE FOMENTO.
Propiedad asegurada conforme á la ley.
En testimonio de sincera gratitud y respetuosa amistad.
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A LA
NOCI K DAD CIENTIFICA "ANTONIO ALZATE,*
Trabajadora infatigable y llena de savia y de vida.
El último de sus socios.
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AL L E C T O R.
Se publican estos Apuntes sin más pretensión que
la de aspirar á ser útiles.
En México es casi desconocida la importancia de los
estudios arquitectónicos; al grado de que se tiene erró-
nea idea sobre la verdadera misión del Arquitecto.
Creencia general es, que el constructor de edificios, le-
vantados dentro ó fuera de las ciudades, tan sólo ha de
ser perito en la ciencia matemática; y que para que la
fábrica resulte bien presentada, no se requiere más que
algo de buen gusto y cierta habilidad.
Realmente, á quien de hecho y de derecho indispu-
table compete la construcción de toda clase de edificios,
ya particulares, ya de pública utilidad, es al arquitec-
to, más que á ninguna otra clase de ingenieros; puesto
que, constituyendo aquel un especialista, en todas sus
obras liga en apretado maridaje á la Ciencia con el
Arte llevado á su más alto grado de belleza y perfec-
ción.
Y tan se ha comprendido asi, que aquella noble ca-
rrera se cursa en aulas y en Escuela distintas á las de
las diversas profesiones que abarca la ingeniería; por
Arquitectura.—»
más que en la parte puramente científica los estudios
sean casi paralelos. dido también algunas observaciones propias relativas
Esto no obstante, los Ingenieros de Caminos, Puen- á diversos monumentos europeos, adquiridas en un rá-
tes y Canales, llamados genéricamente Civiles; los Mi- pido viaje al Antiguo Continente.
litares y aun los mismos Industriales, reclaman de Divídese el presente libro en cuatro grande partes.
consuno el derecho de alzar fábricas como los arqui- Ocúpase la primera en el estudio de los Órdenes Clá-
tectos; y como, por otra parte, en México es tan limi- sicos y de los elementos arquitectónicos que sirven de
tado el campo ele acción, de aquí que surja la necesi- base á la Composición; como las Pilastras, xircadas,
dad de difundir los conocimientos artísticos entre los Puertas y Ventanas, los Basamentos, etc. No se enca-
que no cursando la arquitectura, se consagran ahora á recerá lo bastante el estudio de esta parte que prepa-
cierto género de construcciones. ra al alumno para el desarrollo de toda clase de pro-
yectos; que lo encamina siempre al desenvolvimiento
La falta de di veros estudios especiales se hace sentir
del buen gusto, y que lo enseña á distinguir y á em-
de una manera evidente en nuestra misma Capital, con
plear con acierto los diversos órdenes y sus principa-
mengua del prestigio profesional, bastante quebranta-
les elementos. No basta saber dibujar con más ó me-
do ya en el terreno de la práctica, donde el propieta-
nos perfección el conjunto ó los detalles de éstos, sino
rio es el primero que se cree autorizado para enmendar
saberlos combinar de acuerdo con la razón y con sus
constantemente la plana al arquitecto, suponiéndose,
proporciones definidas, y presentarlos á la vista del
quizá, hasta con mayor suma de conocimientos que éste.
observador más exigente, con cuanta verdad y belleza
Tales razones y otras muchas, me han subyugado
sean dables; para lo cual beberemos en las limpias
á publicar estos Apuntes, extractados en su mayor
aguas de la inimitable arquitectura helénica, que en
parte del Traite d1 Architecture del maestro Leoncio
vano trataron de sobrepujar los artífices de Roma.
Reynaud, de texto en nuestra Escuela N. de Bellas
El descuido con el cual, por lo común, se ve esta
Artes. Además, el costo elevadísimo de la obra no per-
parte esencialísima de estudios de semejante linaje,
mite adquirirla sino á muy contados alumnos; razón
ocasiona con frecuencia la composición de irrisorios
por la cual no sólo se les dificulta el estudio teórico en
abortos artísticos, sin forma y sin inspiración y sin
el discurso de los años respectivos, sino también los
vida.
exámenes de Órdenes y de Composición.
La segunda parte entra al estudio de la Composi-
Los presentes apuntamientos siguen, en general, el
ción; haciéndose resaltar el capítulo de las proporcio-
mismo método de Reynaud; pero con diversas modi-
nes, que constituye la piedra fundamental de la armo-
ficaciones, no fundamentales, que se ha creído oportu-
nía de la forma. Y si bien es cierto que en la práctica
no introducir, y con notas relativas á México. Hé aña-
es casi imposible ajustarse á reglas fijas y á cánones
VIII IX
inflexibles, la estética encuentra, al menos, una base los pórticos; ó proporcionan comodidad é higiene co-
ó un punto de donde partir, para poderse guiar en los • mo los patios; ó indisputable utilidad como las escale-
momentos en que un proyecto es engendrado. ras.
No podemos, por tanto, como á primera vista pu- Entrando de lleno á la parte última de los Apun-
diérase creer, separarnos de ciertas proporciones con- tes, que trata de los Edificios propiamente dichos,
sagradas, como acontece con las de las columnas, por inútil parece añadir nada en encomio de su importan-
ejemplo, sin exponernos á las censuras de la más jus- cia y de la trascendencia de su estudio. Cuantas cons-
tificada crítica. Es el propio caso del cánon humano, trucciones se alzan dentro ó fuera de las poblaciones,
el cual no puede alterarse impunemente; pues de otro desde la humilde morada del hombre hasta los pala-
modo, cualquiera figura al dibujarla ó modelarla ha- cios más suntuosos; así como cuanto sirve para honrar
brá de aparecer monstruosa: el módulo ó . la cantidad la memoria de los grandes ciudadanos, ó para solaz
variarán según la talla de los individuos; pero la re- público ó para piiblica utilidad: los arcos triunfales,
lación se mantiene siempre en límites determinados las tumbas, los teatros, las escuelas, los museos, las
que dan por resultado; como antes se indicaba, la ar- cárceles, los hospitales, los baños, los mercados, los fa-
monía de la forma, y por ende la belleza. ros, los acueductos, todo, en suma, cae bajo el dominio
La Decoración y el Estilo son otros dos capítulos de del arte de las Construcciones, de la Arquitectura, en
la más alta importancia. No cabe duda que su estudio fin, que transforma las ciudades, que da vida y movi-
es uno de los más difíciles, sobre todo en México, don- miento á la materia, y que sentida ó austera, pero siem-
de se carece de los ejemplos vivos que tanto abundan pre noble y racional, ha conservado el privilegio de que
en el Viejo Mundo; y muy especialmente si se trata de sus obras perduren al través de las edades.
los'estilos religiosos; pero tampoco es dudoso que al final Dos factores esenciales debe hacer culminar quien
llegan á dominarse un tanto los obstáculos con la per- tiene el eticargó de componer un edificio: la distribu-
severancia y el tesón en los estudios; empeño que debe ción y la higiene, ajustados ambos á los más exigentes
recomendarse en todos los tonos posibles y por cuantos preceptos. La distribución es esencial, primero, para
medios sea menester á nuestros compañeros que se con- alcanzar los fines á que se destina el edificio; segundo,
sagran á la carrera de arquitectos. para obtener la más completa comodidad en cuantas
La tercera parte ele los Apuntes que siguen, estu- dependencias existan. La higiene proporciona en par-
dia las Principales partes de los Edificios; y debe ser te esa comodidad, y á no dudarlo el mismo bienestar
objeto de cuidadosa vigilia, puesto que en la Compo- individual de cuantas personas habitan en el edificio ó
sición juegan importantísimo papel esas partes ó ele- acuden á él; contribuyendo, además, de modo incues-
mentos, que dan cierto carácter á los edificios, como tionable aun á la belleza de la fábrica.
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Intencionalmente no he citado sino hasta este lugar tos se consagran á las artes plásticas, al crítico, al li-
el estudio de los Edificios Religiosos, que conceptúo, terato y á todo hombre que se precie de medianamen-
desde el punto de vista arquitectónico de tan gran im- te ilustrado.
portancia, como no es posible imaginarla. Y ¿cómo no, ¡Ojalá que en mi pequeña esfera, pueda contribuir
si de los templos surgió la Arquitectura brillante y ma- por el presente medio, á la difusión de estos conoci-
jestuosa, y el arte y el verdadero gusto clásicos han es- mientos!
polvoreado en ellos el oro del sentimiento y de la ins- Finalmente, los Apuntes que siguen, como su pro-
piración más exquisitos? pio nombre lo señala, no son un tratado, ni pretenden
Comienza nuestro capitulo pasando breve revista á tan alto título: son un modesto ayudh-memoria, mal
los templos de la antigüedad. forjado, peor traducido si se quiere, en la parte toma-
Las iglesias cristianas en todas sus fases y en todos da de la obra de Reynaud; empero que pueden, quizá,
sus períodos, consideradas desde la singular basílica aprovechar á quienes recorran sus cortas páginas.
latina hasta el fastuoso templo del Renacimiento, pre- Si los lectores de buena voluntad se dignan corre-
sentan el estudio más interesante y más ameno que girme los numerosos errores que contienen tales Apun-
darse pueda. El Arte se condensa en ellas, buscando tes, no harán obra más meritoria; y si estos son favo-
asilo para cubrir los pavimentos ó los muros con sus recidos, tal vez, caminando el tiempo, logremos hacer
riquísimos mosaicos, ó derrochar tesoros en las inmen- una edición correcta y más esmerada que la actual.
sas bóvedas de las iglesias bizantinas, ó llenar de imá- He añadido al fin un pequeño Apéndice, que juzgo
genes brillantemente coloridas las incontables vidrie- útil; sobre todo la breve noticia bibliográfica.
ras de las espirituales iglesias ojivales. Antes de concluir, tengo que solventar en parte, por
Pero si el conocimiento de tal rama del arte arqui- el presente medio—ya qye no me es posible de otro
tectónico debe llegar al grado más perfecto en el que mocto—dos grandes deudas de gratitud: la primera, con
construye, tanto como éste clebe tenerlo en cuenta el el Sr. Ingeniero D. Manuel Fernández Leal, muy digno
Secretario de Fomento, que siempre dispuesto á im-
decorador; y como otro tanto puede decirse de las ma-
partir ayuda y protección, se sirvió acordar liberalmen-
terias objeto de la Composición, de aqui que se exijan,
te se imprimiesen estos Apuntes en la Oficina tipográ-
si no los mismos que al arquitecto, al menos si amplios
fica del Ministerio de su cargo. La segunda, con el Sr.
conocimientos á los artistas pintores y, aunque en me-
Dr. D. Antonio Peñafiel; otro digno Mecenas á quien
nor escala, á los escultores.
debo la impresión de las modestas ilustraciones que
De todo lo que antecede, se desprende la necesidad
acompañan á este pequeño libro. Para ellos mi recono-
de difundir una materia que á todas luces presta inte-
cimiento muy sincero.
resantes servicios no sólo á la ingeniería, sino á cuan-
Description:do es la gáliba. Y ¡ñola en su Tratado de los cinco órdenes de Arquitectura, pro- pone dos maneras de galibar las columnas, y que juzga como.