Table Of Contentm^
TEMAS
EDUCATIVOS
"LA CREATIVIDAD"
E;2Í: J^cCA
A- Jfí
^ /.''y
BIG
37.03
CRE
ere
r
Publicaciones de la División de
Asistencia a ta Formación de la
CAJA INSULAR DE AHORROS DE GRAN CANARIA
Publicaciones efe la D. A. F.
Temas Educativos
LA CREATIVIDAD
COORDINADOR: JOSÉ MIGUEL SABATER RILLO.
REDACTOR JEFE DE EDICIÓN: FCO. JAVJER P. MONTES DE OCA.
COLABORADORES:
D. José Doreste Abreu. Catedrático del INEM Isabel de España.
Doña María Luisa Alonso Marrero. Prof. de Historia.
D. Francisco Moróte Costa. Prof. Agregado de Historia.
D. Tomás Ruano Pérez. Prof. de Química.
Doña M°. Teresa Armas Marcelo. Prof. de Lengua y Literatura.
D. José Juan Herrera Velázquez. Prof. de Matemáticas.
Doña Angela Ravelo Moreno. Prof. de 8° Experimental.
Doña Rosalía Bethencourt. Prof. de 1° etapa.
D. Rafael Puyol Prof. de 1^ etapa.
Doña Concepción Castro. Prof. de Pretecnológica.
Dña. Emelina Ravelo Moreno.
Dña. María Jesús López.
Dep. Legal G.C., 194 -1974 — Imp. ARTEARA — Cebrián, 19 — Las Palmas
! :. U. DE MA6ISTE-
LAS PALMAS
i . r AS....SJS
- C
I A. P.
SUl%lARIO
I.—INTRODUCCIÓN. D. Francisco Fernández Pozar.
II.—CREATIVIDAD Y EDUCACIÓN. D. José Miguel Sabater Rillo.
III.—CONTENIDO Y ANÁLISIS DE LA ENCUESTA. D. Francisco Javier
P. Montes de Oca.
IV.—CREATIVIDAD EN PREESCOLAR. Entrevista con Dfta. María
Anunciación Maclas.
V.—BIBLIOGRAFÍA.
BIBLIOTECA UNIVERSITARIA
LAS PALMAS DEG CANARIA
N" Documento.
N° Copia _
Presentación
Comenzamos, con este Boletín, una serie de Publicaciones, di
rigidas fundamentalmente al Profesorado de Bachillerato y de Educación
General Básica. En ellas, y bajo el título general de "Temas Educativos",
pretendemos pasar revista a las distintas dimensiones de la educación
y analizar los problemas que tiene planteados la enseñanza en un or
den cualitativo, sobre todo en el marco de nuestra provincia.
Decir que la enseñanza está atravesando una fase crítica no es
descubrir ningún secreto, al menos para los que se dedican profesional-
mente a ella. El acceso a los distintos niveles educativos de poblaciones
escolares cada vez más numerosas, por una parte, y la evolución de los
conocimientos, las técnicas y la vida social, por otra, han situado a la
institución docente en trance de crisis y le han planteado problemas de
todo tipo. Unos problemas derivan del crecimiento cuantitativo del alum
nado: falta de Centros docentes para acoger a las masas estudiantiles
que llaman a las puertas de la enseñanza y, como consecuencia, aulas
rebosantes; falta de profesorado para atender a todos quelios alumnos
y, como consecuencia, el pluriempleo o una pseudocapacitación mediante
cursillos apresurados cuyo único resultado es un título.
Otros problemas son de índole cualitativa. La evolución de las
ciencias y las técnicas, la especialización creciente, la aparición de pro
fesiones y ocupaciones nuevas, que rompen los esquemas ocupacionales
acostumbrados, las necesidades crecientes de readaptación y trasvase
de unas profesiones a otras exigen de la institución docente una reflexión
sobre las materias objeto de enseñanza, imponiéndole la ruptura de sus
esquemas tradicionales; y mientras no se realice el reajuste de las dis
ciplinas, para adaptarlas a las necesidades de la sociedad actual, el pro
fesorado se encontrará de alguna manera desorientado. Por otra parte,
el acceso a la enseñanza de masas de alumnos provenientes de estratos
socioculturales más bajos plantea al profesorado problemas de rendi
miento. Es un tema constante en las conversaciones de los profesionales
de la enseñanza la constatación del progresivo descenso del nivel de
rendimiento de sus alumnos; descenso que lleva a este mismo profeso
rado a descorazonarse, al no ver fructificar su tarea, y a echar las culpas
de este descenso a la falta de base de los alumnos que les son confiados.
Y no están faltos de razón al sentirse descorazonados ni al echar la culpa
de su fracaso a la escasa preparación previa de sus alumnos. El descenso
de nivel es evidente; y también es evidente el esfuerzo y la dedicación
del profesorado. No es exagerado decir que en ninguna época anterior
el Profesorado de los Centros de Enseñanza en los niveles de E.G.B. y Ba
chillerato se ha entregado con mayor ilusión y con mayor esfuerzo a su
tarea educadora. Y tiene también razón en gran parte al hacer respon
sable de sus fracasos en último término, a los condicionantes sociocul
turales de sus alumnos. Ciertamente sólo podrá subir el nivel cualitativo
de la enseñanza cuando el entorno cultural eduque también, cuando los
— 1
alumnos vengan a las aulas con esa preparación y esa motivación pri
mera que sólo el ambiente cultural de la familia y del entorno socia!
pueden producir.
La renovación de a enseñanza dependerá de múltiples factores.
Los problemas de orden cuantitativo solo pueden ser encarados por la
Administración. Los problemas de orden cualitativo deben ser encarados
por los profesionales de la enseñanza. La elevación del nivel cultural de
una comunidad no se realiza de una manera espontánea. Es una tarea
lenta, que pasa por la educación de las generaciones jóvenes. Los pro-
íesionales de la enseñanza a no importa qué nivel son y deben ser los
artífices de esta renovación. Y lo son cada día, cuando se esfuerzan per
entregar a sus alumnos unos conocimientos y ayudarlos en la formación
de una personalidad. Esta tarea rerravadora de la sociedad a través de
la enseñanza exige de los docentes, por una parte, un esfuerzo continuo
para estar al tanto de los avances de la ciencia y, por otra, una imagi
nación pedagógica que invente y ponga en práctica técnicas y métodos
de enseñanza adecuados a los alumnos.
Hemos dicho al comienzo que las publicaciones que hoy co
menzamos estaban dirigidas al profesorado de Enseñanza Media y E.G.B.
Debemos añadir que estas publicaciones pretenden transmitir las opi
niones de ese mismo profesorado. Pensamos que los problemas peda
gógicos se descubren en la praxis diaria de la enseñanza y que las solu
ciones no se alumbran en oficinas asépticas, sino en el marco concreto
de la clase. La reforma de la enseñanza, como señalaba el Libro Blanco,
deben hacerla los Profesores; y las renovaciones deben surgir en las
aulas. En vano se preconizarán métodos de enseñanza idealmente per
fectos, si se desconoce el material humano y los medios reales con que
se cuenta para aplicar aquellos métodos. Solo el profesor que está en
contacto con la realidad educativa de sus alumnos puede juzgar de la
validez corwreta de los métodos que se le ofrezcan y sugerir modifica
ciones o cambios y aún idear métodos nuevos, más eficaces, por estar
más cerca de la realidad.
Nuestras publicaciones pretenden, pues, servir como un vehícu
lo de comunicación entre el profesorado. En principio cada publicación
se centrará en un tema o problema pedagógico, sobre el cual se habrá
solicitado la opinión del profesorado; una opinión referida a las circuns
tancias concretas de nuestros programas, de nuestros centros, de nues
tros alumnos, de nuestro entorno cultural. Nos interesa la renovación de
la enseñanza en nuestra provincia y no en cualquier otro rincón del mun
do o de la renovación de la enseñanza en abstracto.
2 —
Introducción
",,. Los métodos didácticos...
habrán de fomentar la originalidad y
creatividad de los escolares..."
*Ley General de Educación, Art, 18,1
Prácticamente, en los últimos diez años, todos los tratados de
educación, tanto en su versión teórica como práctica, nos hablan de la
urgente necesidad de introducir de hecho el fomento de la creatividad
y originalidad en las aulas, en todos sus niveles.
Dejando para otro lugar de esta Revista el problema de una
definición de la creatividad, de sus factores constitutivos, de su fomento,
etc., adelantemos que esta llamada insistente en pro de unos métodos
que engendren hábitos de originalidad en los alumnos está, sin duda, ava
lada por serias razones. Citaremos tres.
* En primer lugar, educar es, además de transmitir conoci
mientos para que los alumnos los asimilen correctamente, prerarar a
esos alumnos para que sepan reaccionar ante lo desconocido.
Basándose en el hecho innegable de los avances tecnológicos,
de la rápida evolución de las estructuras sociales, nuestros alumnos ha
brán de enfrentarse continuamente con situaciones "no estudiadas" en
las aulas y en los programas tradicionales.
Se nos dice continuamente que educamos para hoy, cuando lo
correcto sería educar para "mañana", ese mañana que nuestros alum
nos, ALUMNOS DEL SIGLO XXI, han de vivir.
Esta primera razón está, pues, solicitando una revisión de los
programas tradicionales para insertar en ellos estos otros programas que
nos ayuden a fomentar en los alumnos su capacidad para reaccionar an
te lo "no previsto" y para conseguir que sean capaces de despegarse de
lo aprendido y aplicarlo a nuevas situaciones.
* En segundo lugar, educar es, además de esa transmisión y
asimilación de conocimientos de que hemos hablado, la transformación
de los mismos por parte del alumno. Es decir, no basta con transmitir
unos contenidos culturales y lograr que los alumnos los aprendan. Sobre
todo educar es conseguir que los alumnos conciencien esa cultura, la
pasen por el tamiz de su personalidad, la critiquen, la discutan, tomen
posturas, obtengan juicios, emitan opiniones.
Esta creación de actitudes vitales a partir de la cultura es enor
memente trascendental para el sujeto, pues, durante toda su vida, su pos
tura ante el mundo va a depender fundamentalmente de esas actitudes
aprendidas en los Centros Educativos. Dejar que nuestros alumnos no
adquieran esa dimensión es condenarlos de antemano a que sean siem
pre "masa" esclavizada a los juicios, opiniones y presiones de los demás.
*--!
* La tercera razón viene dada por el mismo modelo de ense
ñanza que se viene extendiendo poco a poco por toda España. Nos re
ferimos a la llamada "educación personalizada".
Uno de los grandes principios de esta educación personalizada,
—en realidad, el fundamento de toda ella— nos dice que cada alumno
debe ser tratado en fundón de 61 mismo, a su ritmo, con sus intereses,
con su realidad; la educación consiste en el tratamiento personal del
Vo de cada uno.
Estamos totalmente de acuerdo con este principio fundamental
y creemos que el llevarlo a la práctica equivale esencialmente al fo
mento de la creatividad que cada uno de nosotros llevamos dentro. Sin
ello no habrá educación "personalizada" sino simplemente educación
"estandardizada".
Estas y otras muchas razones que pueden añadirse, están de
mandando un tratamiento educativo de la enseñanza con base en la crea
tividad y originalidad, bien diferente al esquema clásico del "magister
dlxit" o del "liber dixit".
Tenemos ya bastantes experiencias en nuestra patria que nos
hablan en favor del fomento de la creatividad en las aulas, en todas las
áreas y asignaturas. Y, aunque es cierto que los resultados sólo podrán
comprobarse cuando esas generaciones salgan de los Centros educati
vos, cabe ahora mismo hablar de otro tipo de resultados.
a.—Parece ser que los alumnos aprenden más cuando los mé
todos insisten en esta perspectiva de fomento de la crea
tividad y originalidad.
b.—El problema de la disciplina y del interés disminuye en gran
parte, ya que los alumnos se sienten más Interesados en la
trayectoria Instructiva, por hacérseles más atractiva.
c.—La formación Integral de esos alumnos ofrece una visión
más unitaria y armónica. En una palabra, los alumnos tienen
más personalidad.
Finalmente, cabe hablar de un problema que ya estamos res
pirando en nuestras aulas. Nos referimos a esa voz popular que empieza
a alzarse denunciando un empobrecimiento cultural en nuestras jóvenes
generaciones. Se dice que los chicos cada día saben menos, aprenden
menos. Ante este hecho, en gran parte cierto, muchos intentan justificarlo
cargándoles las culpas a los métodos creativos, a ese fomento de la
creatividad.
Aparece así el problema en forma de disyuntiva: o se fomenta
la creatividad o se dan los programes.
Sinceramente creemos que ambas cosas son compatibles y que
deben serio. Es ésta una disyuntiva con base falsa y con un raiz tan an
tigua como ia misma educación. IHace mucho tiempo que se dije: "Non
multa, sed multum", y "Más vale una cabeza bien hecha que bien llena"...
El problema no es, pues, nuevo.
4r-.
Creatividad: Su concepto y educación
ACTUALIDAD DEL TEMA DE LA CREATIVIDAD
Un tema de relativa actualidad dentro de los ambientes educa
tivos es el de la formación y el desarrollo de la creatividad de los alum
nos. Hace unos años este término era totalmente desconocido. Pero, a
partir de la Ley General de Educación, la palabra "creatividad" ha en
trado con pleno derecho en el argot pedagógico, su sentido es analizado
frecuentemente en numerosos artículos y los pedagogos elaboran técni
cas para la detección y la formación del talento creador.
Evidentemente el tema no es absolutamente nuevo. Todo do
cente, aun no habiendo oido hablar nunca de creatividad, se ha preocu
pado siempre por desarrollar más o menos la inventiva, la capacidad
creadora de sus alumnos. A pesar de que los contenidos de la enseñanza
estuvieran predeterminados, todo maestro ha pretendido siempre huir de
una instrucción puramente memorlstica y ha intentado conseguir que sus
alumnos llegaran, al menos, a esa especie de invención relativa que con
siste en la "asimilación" de las enseñanzas que se le Imparten.
Sin embargo, el interés despertado por esta dimensión de la
educación no parece ser hoy una moda, como tantas otras, pasajera. La
progresiva insistencia en el tema y las recomendaciones en torno a su
desarrollo y educación son síntomas y efecto ds un cambio histórico, que
parece ser profundo. Un cambio, que afecta primordialmente al "ideal"
de hombre que debe presidir los esfuerzos educadores. Hoy no se le pide
ya al maestro que forme el hombre "culto", el hombre que ha asimilado
todos los conocimientos, todas las escalas de valorea y todas las técnicas
de su época, sino ei hombre "creador", el hombre capaz de ser original,
capaz de crear un mundo nuevo, inventando conocimientos, escalas de
valores y técnicas; o, al menos, a un hombre lo suficientemente plástico,
como para poder adaptarse fácilmente a un mundo cambiante. Y estas
demandas, que la sociedad presenta al maestro, dependen fundamental
mente de la toma de conciencia de su situación histórica a que está lle
gando la sociedad actual. En todas las dimensiones de la vida encontra
mos indicios de crisis: crisis en las institucones de todo tipo, cambios
en las relaciones humanas, transformaciones en el ámbito del trabajo
y en las relaciones del hombre con la naturaleza. Cada vez se hace más
patente el sentimiento de cambio y aun de provislonaiidad del momento
histórico actual de la sociedad.
Educar para el cambio
a) CONDICIONAMIENTOS SOCIALES DE LOS IDEALES EDUCATIVOS
Esta conciencia de transformación acelerada de la sociedad re
percute necesariamente en la enseñanza. A la institución educativa, como
subestructura dentro de la sociedad, se ha atribuido el papel de formar
al hombre, miembro de aquella sociedad. El educador pretende formar
al hombre del mañana, ayudar a las nuevas generaciones en el desarrollo
de aquellas potencialidades que, en su dia, les permitan Ingresar en la
sociedad como miembros perfectamente adaptados a la misma.
Pero el educador no Inventa el "Ideal" de hombre que debe
plasmar en sus alumnos. En ésto se halla a merced de los ideales que
le Imponga la sociedad. Su tarea es mucho más modesta: la de descubrir
los procedimientos y las técnicas que permitan la plasmación de aquel
ideal en sus alumnos de la manera más eficaz y económica. Ciertamente
siempre habrá un común denominador entre todos los posibles ideales
de hombre. Pero la matización concreta de esos ideales será proporcio
nada por la sociedad en cada uno de sus momentos históricos. Una so
ciedad en una etapa conservadora de su historia, cuando se sienta se
gura de sus valores y de sus posesiones, tenderá sin duda a considerar
a la educación como el proceso mediante el cual se reproduce en sus
individuos el carácter acuñado de aquella sociedad; la enseñanza con
sistirá primordialmente en transmitir a las generaciones nuevas la cos-
movisión, los hábitos, las normas, los valores y la personalidad estándar
de la comunidad. Pero en una etapa fluida, cuando una sociedad evo
luciona rápidamente y es consciente de su evolución a través del senti
miento del cambio y del escepticismo hacia los hábitos, los valores y la
cosmovislón recibidos tradicionalmente, la comunidad no puede ya ofre
cer al educador un ideal perfectamente delimitado, que sirva a éste co
mo modelo que plasmar en sus discípulos.
Las repercusiones que estas dos posibles situaciones pueden
tener sobre la institución educativa son fácilmente deducibles. En las eta
pas conservadoras, el educador está seguro de su función: sabe cual es
el ideal de hombre que debe plasmar en sus alumnos y puede Idear ios
medios más aptos para conseguirlo. En esas etapas educar consiste, so
bre todo, en entregar unos contenidos culturales ya hechos y unos há
bitos operativos perfectamente delimitados; la misión del educador se
centra en acercar a sus alumnos a la cosmovislón de la sociedad que los
ha engendrado y en la que tendrán que vivir, y en proporcionarles el
utillaje de hábitos morales y técnicos, con los cuales podrán desenvol
verse en aquella sociedad. Pero, ¿qué cosmovisión entregará el educa
dor a sus alumnos y qué hábitos morales o técnicos podrá transmitirle,
cuando la estructura total de la sociedad está en crisis, cuando el hom
bre medio no cree ya en las visiones recibidas, cuando empieza a rela
jarse la estructura moral de un comportamiento histórico y cuando las
mismas actividades prácticas son transformadas rápidamente por los
avances de la técnica? En esa situación la institución educativa se en
contrará evidentemente desorientada. La falta de un "ideal" concreto de
hombre impondrá un titubeo en las materias, en los contenidos de la
enseñanza y en las técnicas formadoras. La única solución para la edu
cación, que en ese momento se convierte ella misma en problema, con
sistirá no tanto en transmitir, cuanto en preparar; y en preparar para
6 —
algo quB el mismo educador no llega del todo a comprender. En el ámbito
de los contenidos la educación se enfrentará con una tarea critica: la de
discriminar lo esencial de lo superfluo; los contenidos que se transmitan
no podrán estar constituidos por una visión cultural pormenorizada, por
un detallado código moral o por una superespecialfzada enseñanza téc
nica; todo ello podría constituir una remora para el avance y el progreso.
Se tenderá, por lo mismo, a transmitir lo más general, aquello que se con
sidere permanente, por ser más profundamente humano, y sin lo cual
no habría cambio, sino creación y aniquilación en el sentido de los es
colásticos. Y, sobre todo, la educación se preocupará por desarrollar as
pectos de la personaildad y de la inteligencia, que en otras épocas ha
blan quedado en la sombra; se preocupará de formar aquellas facetas
del educando que permitan la creación y la originalidad o, al menos, la
adaptación a un mundo cambiante. La institución educadora dejará a un
lado la función de formar ciudadanos para una determinada sociedad,
y pondrá en primer piano la tarea de desarrollar formalmente las poten
cialidades del individuo con la esperanza Inconfesada de que las capa
cidades creadoras del ¡oven encuentren nuevos valores, nueva cultura
y nuevas técnicas, o, al menos, sean capaces de adaptarse renovada-
mente a un mundo en Incesante cambio.
b) CRISIS DEL SISTEMA EDUCATIVO
Ciertamente el momento histórico actual puede ser considerado
como una etapa en profunda evolución. Los valores y la cultura alum
brados en el Renacimiento están dejando de tener vigencia, si es que
alguna vez la tuvieron, dentro de los grandes circuios. La tecnología altera
cada vez más profundamente las formas tradicionales del trabajo huma
no y las relaciones del hombre con la naturaleza y con sus semejantes.
Y ésto, no sólo a nivel de una sociedad o de una cultura; la progresiva
universalización de un estilo de vida está haciendo entrar en crisis las
culturas nacionales; constituye, por ejemplo, un problema para los pue
blos en vías de desarrollo, que no han creado esa cultura universal,
el desgarro entre el "americanismo" que se impone como forma de vida
y sus tradicionales valores culturales y morales.
En este contexto no resulta extraña ni la importancia que se con
cede en todas partes a la educación, ni, al mismo tiempo, la profunda
crisis interna de la enseñanza. Signo de la importancia que se le conce
de son los presupuestos que a nivel nacional, y a nivel familiar incluso,
se le otorgan. Se valora a la educación (además de por otras razones)
en función de lo mucho que se espera de ella. Pero, al mismo tiempo, la
institución docente como tal está en crisis; y no nos referimos solamente
a la crisis, más o menos coyunturai, que tenemos, por ejemplo, en Es
paña, con ei acceso a los distintos niveles de la enseñanza de una po
blación estudiantil cada vez más numerosa, con los problemas que ello
comporta de falta de locales o de carencia de profesorado especializado.
No. La crisis es más profunda; tan profunda que llega a poner en tela
de juicio la validez para los tiempos actuales de la escuela tradicional:
la escuela de la que salla ei joven perfectamente pertrechado con los
valores, conocimientos y técnicas que le permitían Ingresar con pleno de
recho y pericia en el seno de la sociedad. Los conocimientos y las téc
nicas cambian hoy tan rápidamente, que se corre el riesgo de que, al
salir de la escuela, el joven se encuentre en posesión de un utillaje des
fasado; un utillaje que no le sirva ya para el mundo en el que tiene que
vivir.
— 7