Table Of ContentSección: Humanidades
Tom Bottomore:
La sociología marxista
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El Libro de Bolsillo
Alianza Editorial
Madrid
1. Introducción
Publicado en Gran Bretaña por The Macmillan
Press, bajo el título Marxist Sociology.
Traductor: Julio Rodríguez Aramberri.
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© British Sociological Association, 1975
@ Ed, Cast.: Alianza Editorial, S. A., Madrid, 1976
Calle Milán, 38; ~ 200 0045
ISBN: 84-206-1625-7
Depósito legal: M. 20.942-1976
Impreso en Ediciones Castilla. Maestro Alonso, 21. Madrid
Printed in Spain
p
La polémica acerca de la sociología marxista vie-
ne de hace tiempo. De hecho puede decirse que
comenzó con el propio Marx. No tanto en sus re-
ferencias de pasada a Comte, cuanto en aquellos
pasajes ~emasiado escasos, por desgracia- en
los que discurría acerca de los objetivos y méto-
dos de sus propios estudios.
Las críticas de Marx a Comte, y aún más a sus
discípulos franceses e ingleses, no iban dirigidas
contra los intentos comtianos de construir una
ciencia social general y de formular leyes históri-
cas (es decir, contra su «positívismo») sino con-
1,
tra la forma de que esa nueva ciencia se revestía y
contra las doctrinas políticas derivadas de ella, La J
síntesis comtiana, pensaba Marx, era «pobre por
comparación con Hegel» Esta comparación es
2.
9
10 La sociología marxista 1. Introducción 11
aleccionadora, por cuanto uno de los elementos tible de proporcionar una rigurosa descripción
principales de la teoría comtiana, al que Marx ha- causal de los hechos sociales, sino en la superación
bría sido particularmente hostil, es la «ley de los de la barrera entre «ser» y «deber ser» que Kant
tres estadios», que interpreta la evolución históri- había erigido y el positivismo reafirmado. Así se
ca en función del desarrollo de la razón, aspecto posibilitaría la construcción de una teoría de la éti-
en el que se asemeja a la filosofía hegeliana de la ca y de la política capaz de sustentar una interven-
historia. En otro momento, al referirse a las ideas ción en la vida social que se basase en algo más
del positivista inglés E. S. Beesly, Marx apuntaba que el capricho personal. Marx luchó largamente
que «el positivismo equivale a ignorancia de todo con el problema de cómo hallar la «Idea de la rea-
lo positivo» 3. Esta frase debe entenderse de nue- lidad misma» 4, hasta que llegó al giro crucial en
vo como una crítica a la tendencia de los positivis- su pensamiento con el descubrimiento del «prole-
tas comtianos a destacar los factores morales e in- tariado», que era al mismo tiempo producto ne-
telectuales por encima de los cambios económicos cesario de la sociedad capitalista moderna y la en-
y las relaciones de clase a la hora de explicar la carnación o el representante en la realidad de un
evolución social. nuevo ideal político y moral.
Marx, es indudable, estimaba que su propia En su concepción del proletariado como clase
ciencia social se acercaba más a lo que debe en- revolucionaria y, de forma más general, en su
tenderse por ciencia positiva que el positivismo de planteamiento sobre la función de las clases so-
Comte; éste era un aspecto de su pensamiento ciales en el desarrollo histórico de la sociedad,
firmemente enraizado aún antes de haber leído a Marx consiguió reunir las dos corrientes que in-
este último. En realidad, esta idea derivaba en fluían en su pensamiento: el positivismo y el he-
parte de las mismas fuentes que las teorías com- gelianismo. Lo que no resulta en absoluto claro es ,
I
tianas, es decir, de los escritos de Saint-Simon, que consiguiera integrarlos en una concepción me-
y se afianzó con el conocimiento de la nueva cien- todológica satisfactoria de la naturaleza de una
cia social que exponía Lorenz von Stein en la pri- ciencia social general, en vez de yuxtaponerlos en
mera edición (1842) de su estudio acerca de los el seno de una específica coyuntura histórica que
pensadores socialistas franceses titulado El mo- oscurecía el problema de la tensión entre expli-
vimiento social en Francia. cación y valoración. Marx nunca escribió una ex- /
Pero a Marx llegaba otra corriente intelectual posición de su propia metodología al estilo de Las
que provenía de sus lecturas de Kant, Fichte y He- reglas del método sociológico de Durkheim o del
gel. Desde esta perspectiva, la cuestión principal largo trabajo de Max Weber sobre «La objetividad
no residía en la elaboración de una ciencia suscep- en la ciencia y en la política sociales»; tampoco
13
12 La sociología marxista 1. Introducción
vidad 'revolucionaria', de la actividad 'crítico-
su obra recibió una amplia atención crítica duran-
te su vida, 10 que le hubiese obligado a defender práctica'», sobre la comprensión racional de «la
teorías de modo sistemático. Como señaló coincidencia del cambio de las circunstancias con
\lUS
Croce, «... la doctrina del materialismo histórico el de la actividad humana o cambio de los hom-
no está recogida en ningún libro clásico y defini- bre mismos» como práctica revolucionaria, y sobre
tivo... ». Así pues, las perspectivas metodológicas la necesidad de cambiar el mundo tanto como, o
de Marx en relación con las dos líneas de pensa- en vez de interpretarlo, con su cita aprobato-
miento que he señalado han de reconstruirse a ria en el prefacio a la segunda edición alemana del
partir de comentarios fragmentarios y dispersos, Capital, primer tomo, de uno de los pocos recen-
10que ha permitido notables divergencias entre sus sores serios de su libro: «Marx concibe el movi-
intérpretes posteriores. miento social como un proceso histórico-natural
En este trabajo, no me ocuparé directamente de regido por leyes que no sólo son independientes
la metodología del propio Marx sino sobre todo de la voluntad, la conciencia y la intención de los
5,
de las interpretaciones dadas por escritores mar- hombres, sino que además determinan su volun-
xistas posteriores, quienes a partir de aquéllas ex- tad, conciencia e intenciones». Acerca de esto,
pusieron tesis sociológicas propias, criticaron a Marx señalaba que el recensor «describe tan ade-
otras teorías sociológicas o, de forma más general, cuadamente ... el método que realmente he usa-
pusieron en cuestión el papel de la sociología como do... el método dialéctico».
ciencia de la sociedad. Para ello, basta con señalar Frente a esto, habría que señalar que en sus es-
como punto de partida que las ideas de Marx eran critos de juventud Marx formulaba ya la idea de
susceptibles de dar lugar, por un lado, a una so- una ciencia positiva de la sociedad al escribir en
ciología ampliamente positivista y, por otro, a un sus Manuscritos económico-filosóficos de 1844
talante intelectual que ha sido habitualmente de- que «la ciencia natural incorporará algún día la
nominado «filosofía crítica»; y que dichas po- ciencia del hombre, del mismo modo que la cien-
sibilidades convivían desde un principio en .su ciadel hombre incorporará la ciencia natural; exis-
tirá solamente una ciencia única», o que «las cien-
pensamiento, aun cuando el énfasis fuera más he-
geliano en los escritos de juventud y más positi- cias naturales... se convertirán en la base de la
vista en los de la madurez ciencia del hombre»; y en La ideología alemana,
6.
Si queremos iluminar esta distinción, podemos de 1845, que «allí donde acaba la especulación
comparar las afirmaciones de Marx en sus Tesis --en la vida real- comienza la verdadera ciencia
sobre Feuerbach sobre la incapacidad de Feuer- positiva: la representación del proceso práctico
bach para «comprender la importancia de la acti- del desarrollo humano». A la inversa, todavía
14 La sociología marxista 1. Introducción 15
pueden encontrarse en los escritos de madurez de mundo o como una filosofía crítica de la his-
Marx -pese al dominio aparente de una sociolo- toria --críticas que suelen convertirse en verda-
gía determinista- argumentos a favor de la li- deras argumentaciones en contra de la posibilidad
bertad y creatividad humanas, y por tanto la ca- o deseabilidad misma de cualquier ciencia social
pacidad del hombre para intervenir consciente y positivista. Tales controversias han girado -en
deliberadamente para cambiar el desarrollo de la su gran mayoría- en torno al problema de la re-
vida social; por ejemplo, en numerosos pasajes de lación entre teoría social y práctica social. Una des-
los Grundrisse (1857-8) al defender la aparición cripción analítica de este problema, que de nuevo
de un nuevo tipo de hombre, más rico, más com- se ha convertido en el punto central de amplias
plejo, en la sociedad moderna, que tiene que lu- discusiones metodológicas entre los sociólogos,
char contra los límites que le impone el sistema permitirá dibujar con mayor nitidez los aspectos
social capitalista, o en el prefacio a la Enquéte fundamentales de las opiniones contrapuestas. Fi-
ouoriére (1880) en donde llama a los obreros in- nalmente, examinaré hasta qué punto y de qué
dustriales a entrar en lucha para «remediar los ma- modo el uso de conceptos marxistas o de 10 que
les sociales que padecen». vagamente se denomina «método marxista» ha ser-
El estudio y la elaboración de estos dos temas vido o puede servir para hacer progresar el análi-
--ciencia y revolución- llena la historia del pen- sis de nuestro entorno instituciona1 y las tenden-
samiento marxista durante el siglo pasado. El des- cias básicas de desarrollo en las sociedades mo-
arrollo de este pensamiento se efectuó en medio dernas.
de profundos cambios económicos y políticos, en
un medio intelectual ampliamente afectado por el
impresionante crecimiento de las ciencias sociales.
Pero no vaya ocuparme aquí de examinar detalla-
damente su contexto, de realizar una historia de
las ideas o una interpretación sociológica del pen-
samiento marxista Mi primer objetivo será elu-
7.
cidar los fundamentos teóricos que han servido de
base a los intentos de establecer el marxismo como
un sistema sociológico, para proceder después a
una evaluación de las críticas dirigidas contra esas
empresas por aquellos pensadores que consideran
al marxismo como una concepción filosófica del
2. Marxismo como sociología
Bottomore, 2
En el período que va desde la muerte de Marx
(1883) al inicio de la Primera Guerra Mundial,
el marxismo apareció fundamentalmente como una
ciencia de la sociedad. Esta tendencia (que, como
he señalado, puede apoyarse en las propias opi-
niones de Marx) fue impuesta sobre todo por En-
gels, quien la expuso claramente en su «oración
fúnebre ante la tumba de Marx» al proclamar que
«del mismo modo en que Darwin descubrió la
ley de la evolución de la naturaleza orgánica, Marx
descubrió la ley del desarrollo de la historia hu-
mana». La versión engelsiana de la teoría, acep- \
tada ampliamente por Kautsky, se convirtió así,
con el nombre de «socialismo científico», en la
doctrina ortodoxa de la socialdemocracia alema- )
nay de la Segunda Internacional.
19
20 La sociología marxista 2. Marxismo como sociología 21
mo como teoría científica. La creciente influencia
De acuerdo con esta tendencia, el marxismo su-
del marxismo en el desarrollo de la sociología se
ministró una explicación causal de la evolución
histórica de las sociedades humanas a partir de refleja también por el lugar que ocupa en la obra
de los más destacados pensadores de la sociología.
los cambios en el modo de producción, la forma-
ción de las clases y la lucha entre éstas. En especial, Gemeinschaft und Gesellschaft (Comunidad y so-
el marxismo podía explicar causalmente el origen ciedad) (1887) 6 de F. Toennies se ocupaba am-
pliamente del análisis de Marx sobre la sociedad
y desarrollo del capitalismo moderno con un aná-
lisis que se expresaba en forma de «leyes» histó- capitalista. Max Weber, en buena parte de su
obra, se preocupó por establecer una confronta-
ricas, de las que podía deducirse la necesaria des-
ción crítica con el pensamiento marxista, bien al
aparición del capitalismo y la igualmente necesaria
proporcionar una explicación alternativa delos orí-
transición al socialismo. De esta guisa, en cuanto
\" ciencia positiva, fue como el marxismo produjo su genes del capitalismo moderno, bien en su evalua-
ción del status metodológico de la «interpretación
impacto sobre la naciente sociología; fue presen-
tado como un sistema sociológico, es decir, como económica de la historia», bien en sus trabajos so-
una ciencia general y comprehensiva de la socie- bre sociología de la religión, que él mismo des-
cribió como una «crítica positiva de la concepción
dad; provocó respuestas de los principales sociólo-
materialista de la historia» Pareto en sus Svsté-")
gos y fue utilizado también para evaluar crítica- 7.
mente las ideas de estos últimos. El marxismo ylas mes socialistes (Los sistemas SóCíalistas) (1902)
llevó a cabo un análisis sistemático de la teoría
demás teorías sociológicas se presentaron como
/concepciones rivales que se disputaban un mismo marxista, quedándose con algunos elementos, \
\. terreno. comola idea del conflicto entre las clases, que usa-
En el primer congreso internacional de sociolo- ría más tarde, bajo forma diferente, en su propio
sistema sociológico. Durkheim reservó espacio en
gía, en 1894, varios partícipes expusieron las tea-
rr,as marxis.tas 1; y en un congreso posterior, el el primer volumen de su Année sociologique para
varias recensiones de obras marxistas (entre las
de 1900, la discusión del «materialismo histórico»
que hay que incluir su propia crítica al libro de
ocupó la mayor parte de los trabajos Por la mis-
2.
ma época, Sorel publicaba un largo ensayo crítico E. Grosse sobre las formas de la familia y de la
economía), aunque en números posteriores dismi-
sobre la sociología de Durkheim al tiempo que
3,
nuyó la atención dedicada a la literatura marxista;
en Italia aparecían la exposición del materialismo
y en su curso de conferencias sobre el socialismo
histórico debida a Labriola Y los trabajos de
4,
Croce sobre la teoría marxista 5; estos últimos se -truncado antes de haber llegado al examen de
la teoría de Marx- hay algunas alusiones genera-
distinguían por la puesta en cuestión del marxis-
22 La sociología marxista 2. Marxismo como sociología 23
les que muestran hasta qué punto Durkheim veía modificacionescapaces de tomar en cuenta los cam-
la estrecha relación existente entre marxismo y bios recientes. En algunas notas que se encontra-
sociología, y consideraba por ello indirectamente ron entre sus papeles, Bernstein resumía su opi-
a los autores marxistas como sus adversarios prin- nión de este modo: «Elc-am:pesinado no se está
cipales: «en tiempos más recientes [el socialismo] hundiendo, ni desaparece la clase media; las crisis
se ha revestido progresivamente con un cierto ro- no son cada vez mayores; la pobreza y la servi-
paje científico. Es indiscutible que, de este modo, dumbre no aumentan. Sí se da, sin embargo, un
tal vez haya ayudado a la ciencia social más delo aumento de inseguridad, de la dependencia, de la
que ésta le ha ayudado a él, pues ha despertado distancia social, del carácter social de la produc-
una necesidad de reflexión, ha estimulado la acti- ción y de la superfluidad funcional de los propie- /
vidad científica, ha espoleado la investigación, y tarios».
planteado problemas hasta tal punto que, en más Bernstein examinaba con detalle los cambios
de un aspecto, su historia está inseparablemente económicos y políticos que, en su opinión, obliga-
unida a la de la sociología» 8. ban a una revisión de la teoría marxista 10. El as-
Pero el marxismo entendido como teoría cien- pecto más importante de esta parte de su estudio
tífica de la evolución social se encontraba con dos se refería a la cambiante estructura de clases. En
dificultades fundamentales, señaladas por sus crí- su opinión, la polarización entre las clases que
ticos, que se convirtieron pronto en causa de dis- Marx había anunciado no se había producido; la
cusión entre los propios marxistas con la contro- concentración del capital en grandes empresas se
versia sobre el «revisionismo» lanzada por la pu- veíaacompañada por el desarrollo de nuevas indus-
blicación del libro de Bernstein Die Voraussetzun- trias, pequeñas y medianas; aumentaba el núme-
gen des Sozialismus und die Aufgaben der Sozial- ro de propietarios; el nivel de vida estaba cre-
demokratie (Los presupuestos del socialismo y las ciendo; en lugar de disminuir numéricamente,
tareas de la socialdemocracia) 9, en 1899. En pri- laclasemedia aumentaba; lejos de simplificarse, la
mer lugar, si el marxismo es una ciencia positiva. estructura de la sociedad capitalista se hacía más
sus conclusiones han de basarse sobre alguna prue- compleja y diferenciada. A partir de este análisis,
ba experimental, algún tipo de descripción adecua- Bernstein pasaba a considerar la cuestión de las
da de los hechos sociales. En parte la postura bem- crisis y la teoría del «colapso» del capitalismo.
steiniana consistía en señalar que las tendencias en Para él, las crisis eran cada vez menos graves, y
la evolución de las sociedades capitalistas occiden- máslargos los períodos de prosperidad, debidos a
tales no coincidían con las que Marx había antici- numerosas influencias que contrapesaban las fluc-
pado. por lo que la teoría estaba necesitada de tuaciones comerciales superando en parte la anar-