Table Of ContentAgrippa fue un filósofo, médico y astrónomo alemán
(1486-1535), cuyas obras principales: De occulta philosophia
(Filosofía oculta) y De incertitudine et vanitate scientiarum
(De la incertidumbre y vanidad de las ciencias) revelan a un
típico hombre del Renacimiento, de concepciones
organicistas y animistas respecto de la Naturaleza.
En los tres Libros —Magia Natural, Magia Celeste y Magia
Ceremonial— que integran este volumen de interés siempre
vigente, Agrippa tiene la virtud de nuclear en torno a cada
tema las referencias de los más célebres pensadores de la
antigüedad y de su propia época: Hermes Trismegisto, Tales
de Mileto, Heráclito, Sócrates, Platón, Aristóteles… las
Sagradas Escrituras e incluso fuentes árabes.
Sin embargo, tildarlo de simple recopilador que enuncia
“conjeturas próximas a la verdad” —como él mismo dice—
no es justo. Su tarea de aproximar argumentos de peso para
responder a varias cuestiones, como por ejemplo la creación
de los sentidos humanos, cuáles son las virtudes implícitas en
los nombres propios y en los números, los requisitos para
convertirse en mago verdadero, y otras muchas, no termina
en la búsqueda de referencias, sino que necesita un
ensamblador ameno y con reflexión propia.
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Cornelio Agrippa
Filosofía oculta
ePub r1.2
Titivillus 07.04.18
EDICIÓN DIGITAL
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Título original: De occulta philosophia
Cornelio Agrippa, 1531
Traducción: Héctor V. Morel
Editor digital: Titivillus
ePub base r1.2
Edición digital: ePubLibre (EPL), 2018
Conversión a PDF: FS, 2020
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Libro I
LA MAGIA NATURAL
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I
PLAN DE TODA LA OBRA
Debido a que hay tres clases de mundos, a saber: el
Elemental, el Celeste y el Intelectual, y cada inferior es
gobernado por su superior y recibe sus influencias, de modo
que el Arquetipo mismo y el Creador soberano nos comunica
las virtudes de su omnipotencia a través de los Ángeles, los
Cielos, las Estrellas, los Elementos, los Animales, las Plantas,
los Metales y las Piedras, habiendo hecho y creado todas las
cosas para nuestro uso, he aquí por qué no es sin razón que
los Magos creen que podemos penetrar naturalmente por los
mismos grados y por cada uno de estos mundos, hasta el
mismo mundo arquetípico, fabricador de todas las cosas, que
es la causa primera de la que dependen y proceden todas las
cosas, y disfrutar no solamente de estas virtudes que las cosas
más nobles poseen, sino también procurarnos otras nuevas; y
eso es lo que hace que se encarguen de descubrir las virtudes
del mundo elemental por medio de la Medicina y de la
Filosofía natural, sirviéndose de diferentes mezclas de cosas
naturales, captando al punto las virtudes celestes mediante los
rayos y las influencias del mundo celeste, siguiendo las reglas
y la disciplina de los Astrólogos y Matemáticos. En fin,
fortalecen y confirman todas estas cosas a través de algunas
ceremonias santas de las Religiones y a través de las potencias
de las diversas inteligencias.
Procuraré explicar, en estos tres Libros, el orden y la
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manera con que es menester servirse en todas estas cosas. El
primer Libro contendrá la Magia natural, el segundo la
celeste, y el tercero la ceremonial. Mas no sé si se podrá
perdonar en un espíritu tan limitado como el mío y en un
hombre carente de estudio el haber emprendido desde mi
juventud, con tanta osadía, una obra tan difícil y oscura; por
tanto, no pretendo que se asigne más fe de la debida a lo que
he dicho y diré a continuación mientras no haya sido
aprobado por la Iglesia y por la asamblea de los fieles.
II
LA MAGIA, SUS PARTES Y EL EJERCICIO DE SU
PROFESIÓN
La Magia es una facultad que tiene grandísimo poder, lleno
de misterios muy elevados, y que abarca un conocimiento
profundísimo de las cosas más secretas, su naturaleza, su
potencia, su cualidad, su sustancia, sus efectos, su diferencia y
su relación; de ahí que produzca sus efectos maravillosos
mediante la unión y la aplicación que hace de las diferentes
virtudes de los seres superiores con las de los inferiores; está
allí la ciencia verdadera, la filosofía más elevada y misteriosa;
en una palabra, la perfección y la realización de todas las
ciencias naturales, puesto que toda la Filosofía pautada se
divide en Física, Matemática y Teología.
La Física nos enseña la naturaleza de las cosas que existen
en el mundo, sus causas, sus efectos, sus tiempos, la diferencia
de lugares, sus propiedades y sus evoluciones, y busca con
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exactitud cuáles son sus partes y todo lo que sirve a su
perfección, de acuerdo con este verso:
¿Cuántos son los elementos existentes que hacen a la
composición de las cosas naturales? ¿Cuál es el efecto del
calor? ¿Qué es la tierra, qué es el aire, y qué producen?
¿De dónde proviene el origen de los cielos? ¿De dónde
viene el reflujo del mar, y el arco iris de diversos colores?
¿Qué confiere a las nubes la virtud de excitar ruidosos
truenos, o de dónde llega el rayo que cae por los aires?
¿Cuál es la causa secreta que nos hace ver los meteoritos y
los cometas, y cuál es el poder oculto que hace temblar la
tierra? ¿De dónde provienen las minas de oro y de hierro,
y la virtud oculta de los secretos de la naturaleza?
La Física, que es la ciencia especulativa de las cosas
naturales, abarca todas estas cosas, y lo que dice Virgilio en
estos versos:
¿Dé dónde proviene este género diferente de hombres y
de bestias, al igual que la lluvia y el fuego? ¿De dónde
provienen los temblores de tierra y en virtud de qué el mar
se eleva y extiende a pesar de los obstáculos que puede
encontrar, y al punto se retira en su centro? ¿Qué es lo que
nos hace conocer la virtud de las hierbas, el coraje y el
furor de las bestias feroces, las diferentes clases de frutos,
piedras y reptiles?
La Matemática, por su parte, nos hace conocer
evidentemente la naturaleza extendida en tres dimensiones y
nos hace comprender el movimiento y la marcha de los
cuerpos celestes, de acuerdo con este verso:
Ella nos hace conocer cuántos movimientos estelares
están prestos, lo que hace oscurecer la luna y lo que nos
hace perder la luz del sol.
Y lo que dice Virgilio:
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Debido a que el Sol gobierna en los doce signos el
mundo dividido en ciertas partes, hace ver las rutas
celestes y estelares, los eclipses de Sol y de Luna, las
Pléyades, las Híadas, y las dos Osas; de allí deriva que el
Sol se ponga tan presto en el invierno y de allí deriva el
largo de las noches.
Todo esto se conoce mediante la Matemática. Además:
Es por ello que podemos prever los diferentes cambios
de tiempo y conocer la estación de la siembra y la cosecha,
cuándo conviene hacerse a la mar o cortar los árboles de
los bosques.
La Teología nos hace conocer lo atinente a Dios, qué son
los Ángeles, las Inteligencias, los Demonios, el Alma, el
Pensamiento, la Religión, los Sacramentos, las Ceremonias,
los Templos, las Festividades y los Misterios. Trata sobre la fe,
los milagros, la virtud de las palabras y las figuras, las
operaciones secretas y los signos misteriosos; y, como dijo
Apuleyo, nos enseña las reglas de las ceremonias, lo que la
Religión ordena, lo que permite y prohíbe y, para decirlo en
pocas palabras, la Magia sola abarca estas tres clases de
ciencias tan poderosas en prodigios, las aduna y las pone en
práctica. Es, pues, con razón que los antiguos la apreciaron
como la más sublime y digna de su veneración.
Los autores más célebres la estudiaron, poniéndola al día;
entre ellos principalmente se distinguieron tanto Zamolxis y
Zoroastro, que muchos los creyeron inventores de esta
ciencia. Abbaris hiperbóreo, Charmondas, Damigeron,
Eudoxo y Hermippo han seguido sus huellas, y otros ilustres
autores como Trismegisto, Mercurio, Porfirio, Jámblico,
Plotino, Proclo, Dárdano, Orfeo de Tracia, Gog el griego,
Germa el babilonio, Apolonio de Tiana, y Osthanes (cuyos
libros caídos en el olvido fueron comentados y clarificados
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por Demócrito) también escribieron mucho y bien sobre esta
ciencia. Además, Pitágoras, Empédocles, Demócrito, Platón y
muchos de los más famosos filósofos efectuaron grandes
viajes para aprenderla y, de regreso en sus lares, señalaron
cuánto la estimaban, teniéndola muy en secreto. Aún se dice
que Pitágoras y Platón hicieron llegar a Adivinos de Memfis
para aprenderla, y que recorrieron casi toda Siria, Egipto,
Judea y las Escuelas de los Caldeos para no pasar por alto a los
grandes y misteriosos príncipes de la Magia, y para poseer esa
ciencia divina.
Es preciso, pues, que quienes quieren dedicarse al estudio
de esta ciencia posean perfectamente la Física que explica las
cualidades de las cosas y en la que se hallan las propiedades
secretas de cada ser; que sepan bien Matemática, conozcan las
estrellas, sus aspectos y sus figuras, puesto que de ellas
depende la virtud y la propiedad de cada cosa elevada; y que
entiendan bien la Teología por la que se conoce las sustancias
inmateriales que distribuyen y gobiernan todas las cosas, para
poseer la facultad de razonar de la Magia. Pues no puede
haber obra alguna de Magia perfecta, ni siquiera de Magia
verdadera, que no abarque estas tres facultades en total.
III
LOS CUATRO ELEMENTOS, SUS CUALIDADES,
COMPOSICIÓN Y MEZCLA
Hay cuatro Elementos, principales fundamentos de todas
las cosas corporales, a saber: el fuego, la tierra, el agua y el
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