Table Of ContentNorbert Elias (Breslavia, 1897-Ámsterdam, 1990), padre de la sociología
figurativa y uno de los pensadores más influyentes del siglo XX. Estudió
medicina, filosofía y psicología y fue profesor en diversas universidades de
Europa, incluida la de Leicester, donde impartió la cátedra de sociología. Se
interesó en estudiar la relación entre las sociedades humanas y fenómenos
cotidianos como el trabajo, el arte o el deporte. De su autoría, el FCE también
ha publicado El proceso de la civilización (3ª ed., 2009), La soledad de los
moribundos (3ª ed., 2009), Sobre el tiempo (3ª ed., 2010) y La sociedad
cortesana (2ª ed., 2012).
Eric Dunning es cofundador del Sir Norman Chester Centre for Football
Research y profesor emérito de la Universidad de Leicester. Como discípulo
de Norbert Elias se ha interesado por aplicar la sociología figurativa al estudio
del genocidio. Es autor de títulos como Sport Matters: Sociological Studies of
Sport, Violence and Civilisation (1999) y Norbert Elias and Modern Sociology
(2012).
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Norbert Elias
Eric Dunning
Deporte y ocio en el proceso de la
civilización
Sección de Obras de Sociología
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Norbert Elias
Eric Dunning
Deporte y ocio en el proceso de la
civilización
Traducción de
Purificación Jiménez
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Primera edición en inglés, 1986
Primera edición en español (FCE, España), 1992
Segunda edición en español (FCE, México), 1995
Tercera edición 2014
Primera edición electrónica, 2015
Diseño de portada: Paola Álvarez Baldit
Título original: Quest for Excitement. Sport and Leisure in the Civilizing Process
© 1986, Norbert Elias y Eric Dunning
Publicado por Basil Blackwell Publishing Ltd., Oxford-Nueva York
D. R. © 1992, Fondo de Cultura Económica
Carretera Picacho-Ajusco, 227; 14738 México, D. F.
Empresa certificada ISO 9001:2008
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ISBN 978-607-16-3129-9 (mobi)
Hecho en México - Made in Mexico
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Índice general
Prólogo a la tercera edición en español: El deporte, las figuras colectivas y el
proceso de civilización. La reinvención de la conciencia de sí y el placer de la
efusión controlada, por Raymundo Mier G.
Dedicatoria
Agradecimientos
Prefacio, por Eric Dunning
Introducción, por Norbert Elias
I. La búsqueda de la emoción en el ocio, por Norbert Elias y Eric Dunning
II. El ocio en el espectro del tiempo libre, por Norbert Elias y Eric Dunning
III. La génesis del deporte como problema sociológico, por Norbert Elias
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IV. Ensayo sobre el deporte y la violencia, por Norbert Elias
V. El futbol popular en Gran Bretaña durante la Edad Media y a principios de la
Edad Moderna, por Norbert Elias y Eric Dunning
VI. Dinámica de los grupos deportivos con especial referencia al futbol, por
Norbert Elias y Eric Dunning
VII. La dinámica del deporte moderno: notas sobre la búsqueda de triunfos y la
importancia social del deporte, por Eric Dunning
VIII. Lazos sociales y violencia en el deporte, por Eric Dunning
IX. La violencia de los espectadores en los partidos de futbol: hacia una
explicación sociológica, por Eric Dunning, Patrick Murphy y John Williams
X. El deporte como coto masculino: notas sobre las fuentes sociales de la
identidad masculina y sus transformaciones, por Eric Dunning
Índice analítico
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Prólogo a la tercera edición en español
El deporte, las figuras colectivas y el proceso de civilización. La
reinvención de la conciencia de sí y el placer de la efusión controlada
RAYMUNDO MIER G.*
:
1. UNA SOCIOLOGÍA INUSITADA COMPRENDER EL DEPORTE
Desde sus párrafos introductorios, el texto de Norbert Elias advierte de la
particular ambivalencia de la reflexión social ante la difusión y la vigencia de las
actividades deportivas en las sociedades complejas. Esta ambivalencia se expresa
por unos relativos desatención, silencio o incluso desdén con que la encaran el
pensamiento sociológico, las meditaciones filosóficas, el rigor historiográfico, el
análisis político y la comprensión antropológica. Este tratamiento desdibujado,
sin embargo, no responde a los alcances de la práctica contemporánea del
deporte que involucran todos los órdenes del comportamiento colectivo. En
efecto, el deporte incorpora actividades que, directa o indirectamente,
comprenden impresionantes masas de capital y trabajo —además de las
propiamente responsables de la organización y el desempeño de las acciones
deportivas, están comprometidas actividades productivas diversas: calzado,
vestido, equipo, publicidad, medios masivos y, por medio de éstos, firmas de
perfumes, cosméticos, alimentos, industria químico-farmacéutica y de la salud,
clínicas, hospitales, clubes, escuelas e institutos, entre otros—. El deporte
reclama la participación de una multiplicidad y diversidad de instituciones en
todos los países y en todas las regiones del mundo, una presencia en el dominio
de los espectáculos y la comunicación y, con ello, adquiere una capacidad insólita
de intervenir en la formación de identidades sociales e individuales. Las diversas
expresiones deportivas involucran diferencias de género, de edad, de identidades
regionales y nacionales, e incluso requieren muy distintas capacidades cognitivas
y motoras, además de distintos perfiles de personalidad tanto en quienes las
practican como en los espectadores, en sus administradores y en sus
funcionarios.
Así, por una parte, el peso del deporte en la vida de las sociedades
contemporáneas, como práctica, como actividad económica y como espectáculo,
excede en su implantación cotidiana la participación de muchas otras actividades.
Su papel en la economía, en las estrategias políticas y la gestión pública hace que
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el contraste que la separa aparentemente del mundo del trabajo se disipe. Su
pleno sometimiento a los imperativos del mercado y a las formas del cálculo
político exhibe, entre otras evidencias, la insustancial distinción entre trabajo y
tiempo libre. Más aún, en la sociedad contemporánea el «tiempo libre» da cabida
a muy diversas tareas ajenas al ocio o al juego, a la mera diversión o al
entretenimiento. En las sociedades complejas —como denomina Elias a aquellas
plenamente surgidas bajo las exigencias de la modernidad— se hacen patentes
innumerables dominios de la actividad lúdica, pero también ámbitos de acción
comprendidos en el tiempo libre que suponen participaciones orgánicas e
institucionales y respuestas normadas a exigencias de la vida social. No se puede
hablar, en consecuencia, del deporte sin comprometer un vastísimo abanico de
procesos, dominios y patrones de acción colectiva de muy distinta índole y que
disipan cualquier tentación de atribuciones y clasificaciones indefectibles.
Simplemente, su incidencia y su grado de impregnación en la vida cotidiana
supera la de cualquier otro espectáculo o propuesta de entretenimiento; llega
incluso a saturar en algunos sectores sociales la disponibilidad del sujeto para el
disfrute del tiempo libre.
No obstante, su parentesco con el juego, con la gratuidad, con el
esparcimiento o con otras actividades de entretenimiento parece restarle
relevancia en los procesos que articulan la vida productiva de las sociedades
complejas. La contingencia de sus elecciones, la aparente flexibilidad de sus
normas, la también aparente trivialidad e intrascendencia de sus desenlaces, la
falta de gravedad de sus acontecimientos y el hecho de que se presenta ante los
potenciales actores o espectadores como un universo dispuesto a admitir una
cuota inusual de libertad en su realización, a alentar el disfrute y el placer sin
riesgo, confieren a esta actividad, paradójicamente, una posición social a un
tiempo privilegiada y marginal. La separan de los procesos que apuntalan la
institucionalidad política y la vida social en general. La paradoja quizá se hace
más patente por el énfasis en la inusual libertad que supone el pleno disfrute de
la competencia deportiva tanto en su realización como en su contemplación.
Pareciera que los ámbitos del ejercicio de la libertad y placer sin riesgo estuvieran
destinados a la absoluta insignificancia en la trama intrincada y densa de
patrones normativos propia de nuestras sociedades complejas. De manera
análoga, la misma reflexión sobre el deporte parece compartir con éste el carácter
de una atención circunstancial, de una concesión a los impulsos a la disipación,
de un mero pasatiempo, de una atención relajada. Empeñarse en la comprensión
del deporte parece algo semejante a un pasatiempo. Parece prescindible la
comprensión del deporte como una faceta definitiva y característica del curso del
proceso de civilización, aunque ilumina de una manera singular las inflexiones
culturales propias del espectro histórico contemporáneo. Así, una visión
sociológica o antropológica —en sentido amplio— de la evolución de la
institución deportiva cobra el sentido de un esfuerzo dilapidado, el que se destina
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a las actividades residuales o superfluas, más que la expresión de un sentido que
orienta, de manera sustantiva, los ejes de la modernidad.
Deporte y ocio en el proceso de la civilización —título que lleva la versión en
español y que destaca los temas que ordenan la reflexión sociológica de Elias—
parte de una extrañeza ante ese lugar relativamente marginal que ocupa el
deporte en la reflexión disciplinaria, ya sea histórica, sociológica, psicológica,
biológica, filosófica o lingüística. La reflexión sobre el deporte se suele ofrecer
más como materia ensayística, en los linderos de la invención pasajera, que como
una serie de figuras definitivas del proceso social. La reflexión usual sobre el
deporte se expresa comúnmente como material para una ficción inquietante, una
divagación ingeniosa o una inquisición fruto de inclinaciones personales; incita a
la escritura contingente, la ocasión coyuntural o, incluso, consideraciones y
reflexiones en la estela de alguna conmoción o un acontecimiento inusual,
exorbitante —conflictos internacionales, derramas económicas, confrontaciones
políticas, expresiones ideológicas, violencia racial o de género, terrorismo, entre
otras— que, surgido en la justa deportiva, se proyecta en otros dominios sociales
—político, antropológico, económico—.
En contraste con este desdén por los matices y las características históricas y
sociales del deporte, común en la reflexión disciplinaria, la aproximación de
Norbert Elias no ocupa un lugar menor entre sus contribuciones. Aparece como
una propuesta fundamental para la comprensión de lo social. El ocio, la
diversión, el juego, no son actividades residuales frente a la consagración del
régimen del trabajo. Por el contrario, iluminan la edificación de las realidades
complejas del mundo social. El deporte, el juego, las actividades recreativas
constituyen así un ámbito de relaciones, de modos de acción, de regulaciones, de
disciplinas, de modos de comprensión, de normas, de dependencias que hacen
posible un conjunto de expresiones afectivas, de placer, que dan lugar a la
satisfacción de necesidades del vínculo colectivo; contribuyen a la asimilación de
las tensiones cotidianas que apuntalan y a veces desencadenan las
transformaciones del proceso social y alientan su evolución. Este papel cardinal
del deporte revela facetas significativas no sólo del propio deporte, sino también
del régimen del trabajo; pone en claro sus relaciones, sus dinámicas e incluso el
conjunto de los mecanismos de competencia, de confrontación que constituyen
un factor decisivo en las transformaciones de la modernidad. Revela formas
cambiantes con que los grupos sociales enfrentan las pugnas, las luchas, las
tensiones entre los actores; muestra también las respuestas afectivas, las
emociones, la intensidad de las efusiones y el placer involucrado en esas
actividades y su papel cardinal en el proceso de civilización.
Así, las meditaciones sobre el deporte se presentan en este texto como una
pieza integral de las obras fundamentales de Elias que abordan el proceso de
civilización, el surgimiento de la sociedad cortesana o, en el plano
epistemológico, la transformación de los procesos cognitivos, las metamorfosis
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